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El entretenimiento inmersivo despega en México gracias a la generación Z

El mercado de experiencias inmersivas en México crecerá siete veces rumbo a 2033, con un empuje por la tecnología, las redes sociales y un consumidor dispuesto a pagar por entretenimiento premium.
mié 11 febrero 2026 05:34 PM
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Mystika Inmersivo forma parte de la oferta en la Ciudad de México. (Foto: Mystika Inmersivo / Facebook. )

El entretenimiento entró en una fase de transformación profunda con la tecnología como una de sus banderas. Durante años, las experiencias se limitaron a la contemplación: asistir a un concierto o al teatro para observar lo que ocurre en un escenario. Hoy, la inmersión es un punto clave que amplifica la narrativa, la interacción, incluso las emociones.

Con el auge de las experiencias inmersivas, el espectador cruza la pared entre lo físico y lo digital para convertirse en parte de las historias y vivirlas desde otra perspectiva. Esta nueva forma de entretenimiento también encuentra en las redes sociales un motor de impulso.

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Los espacios inmersivos utilizan realidad virtual, realidad aumentada e instalaciones interactivas con luz, sonido y objetos físicos en entornos temáticos donde el público recorre una historia. En México, el fenómeno dejó de ser una moda itinerante para convertirse en una industria en formación, con un crecimiento exponencial.

En el país, el mercado de entretenimiento inmersivo cerró el año pasado con ingresos por 2,140.9 millones de dólares y crecerá siete veces para alcanzar 17,717.5 millones de dólares en 2033, según estimaciones de la consultora Grand View Research.

Además, en el reporte de la consultora Statista Market Insights sobre experiencias inmersivas coloca a México en el puesto dos en términos de ingresos y adopción, solo por detrás de Brasil.

El auge de estas experiencias dio un giro tras la pandemia de Covid-19. Después de 2020, los consumidores comenzaron a valorar más un recuerdo que un objeto y están dispuestos a pagar por ello. Incluso, el 70% de personas de la generación Z encuestadas por la consultora Mordor Intelligence declaró que sacrificaría compras en supermercados y tiendas departamentales para financiar salidas experienciales.

A ello se suma que la viralización en redes sociales multiplica el alcance del marketing a un costo mínimo. El modelo se vuelve rentable si se consideran también los aumentos en los costos de seguros y el cumplimiento de normas de seguridad en otras formas de entretenimiento, como los parques de diversiones.

La adaptación de los espacios también permite que, más allá de grandes instalaciones en recintos de gran escala, exista una oportunidad para detonar el mercado en sitios más pequeños, incluso dentro de centros comerciales.

Magdalia Martínez, productora de Mystika Inmersivo, experiencia basada en la obra del fotógrafo mexicano Pepe Soho, relata que fue un reto adaptar los espacios cuando la instalación se mudó de Tulum a la Ciudad de México hace cuatro años.

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Soho, quien falleció en octubre del año pasado, creó el espacio como una especie de ritual, cuenta Martínez. Primero visualizaba la pieza que quería ofrecer al público; después elegía las fotografías, la música y daba forma a la experiencia. En la exposición hay una esfera, un triángulo, cabinas interactivas con pantallas de gran formato, instalaciones de luz y caleidoscopios. “Con base en todo esto seleccionamos la tecnología a emplear para complementar las emociones que Soho quería provocar en las personas”, explica.

A pesar de la fuerte oferta artística e inmersiva en la capital del país, los productores de Mystika han captado un público que les permitió generar en tres meses los ingresos equivalentes a un año en Tulum, impulsados por las redes sociales y el efecto boca a boca.

Una nueva forma de arte

Las experiencias inmersivas también representan una nueva manera de acercarse al arte. Ejemplo de ello son las exposiciones de artistas como Van Gogh, Monet o Frida Kahlo, que marcaron un punto de inflexión dentro de esta tendencia. Estas muestras integraron pantallas monumentales donde se recreaban obras icónicas con proyecciones en 360 grados que las transformaron en piezas sensoriales.

En el análisis “Entretenimiento inmersivo: tendencias de crecimiento”, Mordor Intelligence señala que en Estados Unidos la entrada a estas experiencias oscila entre 40 y 60 dólares por adulto (aproximadamente entre 650 y 1,050 pesos); en Europa rondan los 25 a 35 euros (entre 500 y 700 pesos), mientras que en México el precio de los boletos se ubica entre 350 y 550 pesos por adulto.

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“En términos relativos, el precio mexicano representa una proporción menor del ingreso promedio comparado con Estados Unidos o Europa, pero es una categoría de entretenimiento premium dentro del mercado local donde existe demanda”, indica el análisis.

Magdalia Martínez señala que estas experiencias son una nueva expresión del arte contemporáneo que sale de los estándares de los círculos artísticos tradicionales. En el caso de Mystika, Pepe Soho tenía como una de sus metas detonar emociones en los visitantes.

“No solamente es un paisaje bonito. Se trata de que las personas conecten con lo que Pepe Soho sintió en un lugar que tiene vida. Fue así como dio storytelling a cada pieza, con la fotografía como base, añadiendo música y conceptualizando un significado”, relata la productora de Mystika Inmersivo.

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