Orlando, Florida. Aunque en México se tienen los elementos y condiciones para incentivar el uso de etanol en las gasolinas, se sigue sin hacerlo; sin embargo en otros países de Latinoamérica, de condiciones similares a la economía mexicana e incluso menos desarrollados, han apostado de manera importante por ello.
Países como Brasil, Argentina, Colombia o Perú cuentan con una estrategia en el uso del etanol como una manera de reducir las emisiones contaminantes con el uso de los combustibles, e incluso hay regiones en las que ya se utiliza un mayor porcentaje de etanol que de gasolinas, lo que hace que los países empiecen a migrar al uso de biocombustibles.
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Federico Salcedo, líder de la estrategia de etanol para América Latina para el US Grains & BioProducts Council de Estados Unidos, explicó que particularmente en la región a la que representa ya hay 12 países que tienen mandatos de mezcla de etanol con combustibles en diversos porcentajes desde hace varios años, por ejemplo, Colombia tiene un mandato de mezcla del 10% de etanol desde hace más de 20 años como parte de un programa de oxigenación de la gasolina.
“Gran parte de Sudamérica usa etanol y lo han usado durante varias décadas. Los países de la región que todavía no tienen una mezcla son Venezuela, por obvias razones de su sistema energético y Chile, aunque ya están reconsiderando la opción de poder iniciar con una mezcla”, explicó en entrevista.
Algunos países y porcentajes de uso de etanol establecido por mandato:
Colombia, etanol al 10%
Perú, etanol al 7.5% y trabaja en un incremento
Ecuador, etanol al 10%
Bolivia, mezcla entre el 12 y el 15% de etanol y se tiene una propuesta para elevarlo al 25%
Brasil, mezcla obligatoria al 30%
Paraguay, también al 30%
Uruguay, con mezcla del 10%
Argentina, con una mezcla de apenas 2%
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¿Qué frena a México?
Aunque en México hay las condiciones, existe una situación que se replica en otros países de Centroamérica donde la discusión del uso del etanol ha sido frenada por no contar con las regulaciones necesarias; no obstante, se espera que esa situación cambie pues se han empezado a discutir esos temas y a trabajar en el desarrollo de leyes.
Guatemala ha dicho que a partir de julio de este año empieza la mezcla de E10 (etanol al 10%), en Panamá se está discutiendo una Ley de Biocombustibles, y en México el año pasado se publicó una nueva Ley de Biocombustibles que abrogó una previa de 2008.
Sin embargo, en dicha ley no se establece el porcentaje de etanol permitido, sino que es en la NOM-016 de la CRE (la extinta Comisión Reguladora de Energía) en la que se mencionan las especificaciones de la gasolina de referencia, en las que se menciona que el uso de etanol no puede ser en una concentración superior al 5.8% en gasolinas calidad “resto del país”, lo que implica que se puede usar en cualquier estado, excepto en las ciudades metrópoli que son Ciudad de México, Guadalajara y Monterrey, en las que el etanol está prohibido.
La lógica de la prohibición de usarlo en esas ciudades era que se generaría una mayor presión de vapores en esas zonas donde los niveles de contaminación ya son altos, lo que generaría mayores emisiones, sin embargo, la experiencia internacional muestra que en el mercado de Estados Unidos, en donde se empezó su aplicación fue en California, explicó Robert White, vicepresidente senior de Relaciones Industriales y Desarrollo de Mercado, de la Asociación de Combustibles Renovables (RFA, por sus siglas en inglés)
Justo la estrategia fue que en un estado con mayores niveles de contaminación se incursionara con el uso del etanol, ahí se demostró que era posible reducir los niveles de contaminación con el uso de un oxigenante para las gasolinas menos dañino y de origen renovable en comparación con el uso del MTBE (metil terbutil éter) que proviene del petróleo.
Mientras en el mercado de combustibles estadounidense se prohibió el uso del MTBE por sus efectos contaminantes y a la salud; en México sigue siendo el oxigenante “por excelencia” y que permite dar el octanaje que las gasolinas requieren.
Sin embargo, el etanol también es un oxigenante y potencializador de octanaje, el cual se produce a través de componentes naturales como la caña de azúcar o sorgo de maíz, lo que permite clasificarlo como un biocombustible.
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¿Qué beneficios ven los países que lo usan?
Además de un tema ambiental y de reducción de emisiones contaminantes, existen otros factores que los países han visto como beneficios en el uso del etanol, por ejemplo, los relacionados con la seguridad energética.
“En algunos casos es la seguridad energética, es poder tener una opción adicional, de tener un energético, un combustible que exclusivamente dependa de los combustibles fósiles. Es la oportunidad de producir un energético, un biocombustible, localmente o un proveedor internacional diferente al de las gasolinas convencionales”, explicó Federico Salcedo.
Otros factores que influyen son el desarrollo rural, pues se ve la producción de biocombustibles como una opción para dinamizar, revitalizar, y dar nuevas oportunidades al sector productivo.
También hay un factor económico, pues según la estrategia que cada país genere, puede implicar que los combustibles con mayores porcentajes de etanol sean más económicos.
“En mercados que son completamente libres, que no hay una regulación de precios, como en Estados Unidos o Brasil, las gasolinas con etanol tienen un precio más bajo que las que lo tienen, a mayor proporción de etanol tiende a bajar el precio”, aseguró
En el caso del mercado estadounidense, aunque se tiene un mandato de mezcla de etanol al 15%, hay marcas que ofrecen venta de etanol al 85%, como es el caso de las estaciones de servicio Wawa, donde es por consideración del consumidor utilizarlo y como un compromiso particular.
Mientras la gasolina regular cuesta 2.87 dólares por galón, la gasolina con 85% y 15% de etanol cuestan 2.67 y 2.75 dólares respectivamente.(Diana Gante)
No obstante, el uso de ese combustible con un porcentaje de etanol tan alto, de momento solo puede hacerse en vehículos nuevos con sistemas “flex fuel”, es decir, que cuentan con los sistemas para funcionar con esa concentración de etanol o alcoholes de manera óptima pues son resistentes a la corrosión del alcohol y con una calibración diferente del motor, que fuera de eso, funcionan de manera mecánica igual que un auto a combustión convencional.
Los mercados que utilizan ya etanol a mezclas superiores al 10 o 15%, siguen preparándose para aumentar su uso y avanzar de manera coordinada con el sector automotriz que ofrezca en todos sus nuevos vehículos los sistemas que permitan un mayor uso de biocombustibles.