Estos ataques ponen en peligro un alto el fuego ya frágil entre las partes que comenzó el 8 de abril y se producen en un momento crítico en el que Washington y Teherán intentaban reanudar sus contactos para alcanzar un acuerdo de paz.
Las esperanzas de llegar a un arreglo sufrieron otro revés cuando el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, prometió más temprano "aplastar" a Hezbolá, grupo respaldado por Irán, en Líbano. La república islámica ha exigido que cualquier acuerdo de paz se extienda a su aliado.
El presidente Donald Trump también echó leña al fuego al advertir en redes sociales que espera que Irán entregue su uranio enriquecido a Estados Unidos para ser destruido.
"El uranio enriquecido (¡polvo nuclear!) será entregado inmediatamente a Estados Unidos para ser llevado a casa y destruido o, preferiblemente, en colaboración y coordinación con la República Islámica de Irán, destruido en el lugar o en otro aceptable", escribió.
No quedó claro si se refería a que esto forma parte de un acuerdo emergente con Irán.
Tras semanas de estancamiento, las negociaciones parecían haber salido del punto muerto en las últimas 48 horas.
Incluso una delegación iraní, que incluye al negociador principal, el jefe del Parlamento, Mohamad Baqer Qalibaf; al canciller Abás Araqchi y al gobernador del Banco Central, llegó a la capital catarí, Doha, en una primera visita de este tipo desde los ataques de represalia que la república islámica lanzó contra sus vecinos del Golfo.