Más de 3.1 millones de mexicanos viven a más de cinco kilómetros de una gasolinera, una distancia que en muchas regiones del país puede traducirse en trayectos de media hora para cargar combustible.
El rezago en la infraestructura gasolinera se concentra sobre todo en el centro y sur de México, y revela un vacío que, además de afectar la movilidad y la logística local, abre oportunidades de negocio para el sector.
El acceso a los combustibles en México es un factor determinante para la actividad económica, porque no está distribuido de manera homogénea. Mientras que en las grandes ciudades la oferta de estaciones de servicio se multiplica, en otras regiones del país cargar gasolina puede convertirse en un trayecto largo, costoso y poco predecible, una brecha que se traduce en una oportunidad de negocio.
Comunidades alejadas o zonas donde el mercado gasolinero no ha puesto atención enfrentan una disponibilidad limitada que impacta desde el transporte personal hasta la logística de mercancías y servicios esenciales.