El gas natural, el cuello de botella
Uno de los principales desafíos será asegurar suficiente materia prima para alimentar los complejos industriales. La disponibilidad de gas natural aparece como el principal cuello de botella.
“Si no hay gas, no hay petroquímicos; y si no hay petroquímicos no hay fertilizantes, entonces la primera gran pregunta es de dónde van a sacar el gas”, puntualizó Miriam Grunstein, consultora de Brilliant Energy Consulting.
Impulsar y desarrollar la petroquímica y la industria de fertilizantes no depende únicamente del anuncio de nuevas inversiones o de rehabilitar plantas. También requiere contar con suficiente gas natural, cuya producción nacional permanece limitada.
Los petroquímicos provienen principalmente del gas natural y de derivados petroleros como condensados, que posteriormente se transforman en productos como etileno, amoniaco, metanol y aromáticos.
Sin embargo, México mantiene una dependencia cercana al 70% de importaciones de gas provenientes de Estados Unidos, mientras la producción doméstica continúa bajo presión.
Para revertir esa situación, Pemex busca elevar la producción nacional. A inicios de abril, el exdirector de la petrolera, Víctor Rodríguez Padilla, dijo que la meta para 2030 es alcanzar una producción de 5,871 millones de pies cúbicos diarios .
Para ello, la empresa impulsará producción adicional desde campos convencionales donde ya opera, pero también contempla recursos no convencionales, es decir, aquellos que requieren fractura hidráulica para su explotación y cuya autorización sigue bajo análisis gubernamental.
Plantas viejas y rehabilitaciones pendientes
La disponibilidad de materia prima no es el único problema. Otro reto será la condición operativa de las instalaciones existentes.
Muchas plantas petroquímicas requieren rehabilitaciones profundas, mantenimiento especializado y modernización tecnológica después de años de subinversión, menor utilización y deterioro operativo.
Desde el sexenio pasado, el expresidente Andrés Manuel López Obrador prometió rehabilitar las plantas de fertilizantes para elevar la producción nacional y fortalecer programas de apoyo al campo mediante entregas gratuitas del insumo. Sin embargo, la meta quedó incompleta.
Ahora, la nueva administración retoma la apuesta con inversiones concentradas en complejos existentes y nuevos desarrollos.
Entre las rehabilitaciones consideradas dentro del plan destacan ProAgro, donde se busca alcanzar una producción de 900,000 toneladas anuales; el Complejo Petroquímico Morelos, cuya meta es producir 360,000 toneladas anuales de petroquímicos; el Complejo Petroquímico Cosoleacaque, con una capacidad proyectada de 957,000 toneladas anuales de fertilizantes; y el Complejo Petroquímico Cangrejera, que prevé producir 489,000 toneladas anuales de petroquímicos.
A estas rehabilitaciones se suman nuevos desarrollos industriales. Entre ellos está el complejo Coque-Urea, proyectado para producir 3.3 millones de toneladas anuales de fertilizantes, así como Escolín, cuya capacidad estimada es de 708,000 toneladas anuales de fertilizantes.