El cambio en las prioridades de consumo se produjo en un contexto en el que los ingresos de las familias mexicanas crecieron 67% entre 2016 y 2024, mientras el gasto total avanzó 69%, lo que evidencia una mayor presión sobre el presupuesto familiar.
Para los especialistas, la composición del gasto revela una transformación estructural en la economía de los hogares. Cada vez más familias destinan una parte significativa de sus recursos a resolver necesidades médicas inmediatas, sacrificando consumos relacionados con la formación, el esparcimiento y la adquisición de bienes duraderos.
“Por supuesto que la desaparición del Seguro Popular ha influenciado, sobre todo la venta de medicamentos, pero hay otros factores que también han influenciado”, explica Laura Calderón, líder de Customer Success Retail para NielsenIQ México.
Menos cobertura pública, más gasto de bolsillo
Uno de los elementos que explica este fenómeno es el deterioro en el acceso a los servicios públicos de salud. De acuerdo con el análisis, la cobertura pública pasó de 82.6% de la población en 2016 a 63.3% en 2024.
Además, cerca de 45% de los hogares contaba con Seguro Popular antes de su desaparición y menos de la mitad de esos usuarios logró incorporarse posteriormente a otros esquemas de atención pública.
La reducción de la cobertura trasladó una parte importante de los costos de atención médica hacia las familias, que ahora recurren con mayor frecuencia a consultas privadas y a la compra directa de medicamentos para atender padecimientos que anteriormente eran absorbidos por programas gubernamentales.
El cambio también está asociado con una transformación demográfica. El envejecimiento de la población está elevando la demanda de tratamientos médicos y medicamentos de uso continuo, presionando aún más las finanzas de los hogares.
“En los últimos años está envejeciendo la población y esto se va a agudizar todavía más. Hacia 2050 una parte importante de la población tendrá más de 60 años”, comenta Calderón.
Medicamentos y bienestar impulsan el mercado farmacéutico
El incremento del gasto en salud también se refleja en los canales de compra. El comercio electrónico se ha consolidado como uno de los principales motores del mercado farmacéutico.
Los productos de farmacia registran un crecimiento de 68.4% en ventas digitales, una tasa que duplica el avance promedio del comercio electrónico.
El segmento de salud y belleza representa ya 23% de las ventas en línea de productos de consumo masivo y crece a una velocidad 3.7 veces superior a la observada en las tiendas físicas.