Jaguar y Land Rover, del imperio británico al capital indio
Quizá el caso más representativo sea el de Jaguar Land Rover. La compañía reúne dos de las marcas más emblemáticas del Reino Unido, pero su estructura accionaria ha cambiado varias veces durante las últimas décadas.
Primero fue Ford, que adquirió Jaguar en 1989 y posteriormente compró Land Rover a BMW en 2000 para integrarlas dentro de su división de marcas premium. La estrategia buscaba construir un portafolio global de lujo, aunque nunca logró generar la rentabilidad esperada.
La situación cambió tras la crisis financiera de 2008, que golpeó con fuerza a los fabricantes estadounidenses. Ford inició la venta de activos para fortalecer su balance y transfirió Jaguar y Land Rover a Tata Motors, subsidiaria del conglomerado indio Tata Group, por 2,300 millones de dólares.
La operación tuvo un componente simbólico. India, que durante casi dos siglos fue colonia británica, terminó convirtiéndose en propietaria de dos de los mayores íconos de la industria automotriz inglesa.
Lejos de desmantelar las marcas, Tata Motors decidió mantener su sede, ingeniería y centros de diseño en Reino Unido, al tiempo que incrementó la inversión en nuevos productos, electrificación y expansión internacional. Bajo esa administración nacieron modelos como Range Rover Evoque y el nuevo Defender, que impulsaron la recuperación financiera del grupo.
Actualmente la empresa, que opera comercialmente bajo la identidad JLR, atraviesa una nueva etapa de transformación. Jaguar emprendió un proceso de reposicionamiento hacia el segmento de lujo totalmente eléctrico, mientras Land Rover reorganizó su estrategia alrededor de las familias Range Rover, Defender y Discovery.
MG, la marca inglesa que renació desde China
Otra historia de reinvención es la de MG.
La marca, fundada como Morris Garages en la década de 1920, se convirtió durante buena parte del siglo XX en sinónimo de deportivos británicos. Sin embargo, el deterioro financiero del grupo MG Rover culminó en 2005, cuando la empresa entró en administración concursal tras años de pérdidas y una creciente incapacidad para competir frente a fabricantes internacionales.
Los activos relacionados con MG fueron adquiridos inicialmente por Nanjing Automobile, empresa que posteriormente quedó integrada dentro del grupo SAIC Motor, hoy uno de los mayores fabricantes automotrices de China.