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La planta de Toyota en Baja California, de símbolo del TLCAN a operación bajo revisión en la nueva era del T-MEC

Construida bajo la lógica del TLCAN, la planta de Toyota en Tijuana creció junto con la demanda de la Tacoma. Dos décadas después, la nueva política comercial de Estados Unidos vuelve incierto su futuro.
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Toyota Motor North America anunció una expansión de 3,600 millones de dólares en el complejo de fabricación de Toyota en Texas, una medida que trasladará la producción de la camioneta Tacoma desde Baja California (México) a San Antonio. (Brandon Bell/Getty Images/AFP
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La historia de la planta de Toyota en Baja California resume buena parte de la evolución de la industria automotriz mexicana durante las últimas dos décadas. Nació bajo la lógica de la integración productiva que impulsó el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), creció hasta convertirse en una de las pocas fábricas del país que ensamblaban un mismo modelo junto con otra planta y ahora enfrenta un escenario incierto, presionada por una nueva política comercial de Estados Unidos que ha decidido no prorrogar el T-MEC.

La instalación de Tijuana fue anunciada en 2002 y comenzó operaciones en 2004 como la primera planta de manufactura de escala completa de Toyota en México. Su papel inicial, sin embargo, estaba lejos del que tendría años después.

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En un principio, la estrategia consistía en fabricar las cajas de la pickup Tacoma y posteriormente ensamblar parte de las unidades que eran enviadas para complementar la producción de la planta de Toyota en Estados Unidos. La lógica respondía al modelo inicial de la integración regional, en donde México aportaba procesos manufactureros intensivos en mano de obra mientras el mayor valor agregado permanecía en Estados Unidos.

La planta arrancó con una inversión de 140 millones de dólares y alrededor de 650 empleados, además de generar otros 175 puestos de trabajo entre proveedores instalados dentro del complejo.

Desde entonces, Toyota dejó claro que el proyecto no solo buscaba aprovechar la competitividad manufacturera de México, sino construir una presencia de largo plazo. Como parte de la apertura de la planta, la empresa donó 50,000 dólares para fortalecer bibliotecas de escuelas primarias cercanas, también de acuerdo con un comunicado.

De maquila a planta estratégica

La evolución de la planta modificó gradualmente ese papel inicial. Apenas dos años después del inicio de operaciones, Toyota anunció una expansión por 37 millones de dólares para elevar la capacidad de producción de 30,000 a 50,000 pickups Tacoma anuales y aumentar la fabricación de cajas de 180,000 a 200,000 unidades, según datos de la empresa, según datos de su sitio web.

En ese momento, la empresa explicó que la planta ya producía pickups destinadas tanto a México como a Estados Unidos, además de fabricar todas las cajas utilizadas tanto en Baja California como en la planta estadounidense, según un comunicado emitido por la automotriz en 2006.

Conforme la demanda de Tacoma aumentó en Norteamérica, Toyota fue asignando cada vez más producción a Baja California hasta convertirla en una de las pocas plantas mexicanas dedicadas al ensamblaje de un mismo modelo junto con otra instalación de la compañía, una situación poco común dentro de la estrategia global de las armadoras, que normalmente distribuyen distintos vehículos entre sus complejos industriales para aprovechar economías de escala.

La fábrica alcanzó el millón de unidades producidas —entre pickups y cajas— en 2010; posteriormente incrementó su capacidad a 57,000 pickups en 2013 y a 63,000 en 2014.

En paralelo, Toyota consolidó su presencia manufacturera en México. En 2021 reorganizó sus operaciones regionales para concentrar la producción entre Baja California y su nueva planta de Guanajuato.

Tres años después, anunció una inversión adicional de 1,450 millones de dólares para fortalecer ambas operaciones y producir la nueva generación de Tacoma, incluida la versión híbrida eléctrica (HEV), con la expectativa de generar 1,600 nuevos empleos.

Durante ese anuncio, Luis Lozano, entonces presidente de Toyota Motor de México, afirmó que la certeza y estabilidad eran pilares fundamentales para que la industria automotriz continuara siendo un motor clave del desarrollo nacional.

Actualmente, ambas plantas ensamblan, la de Baja California y la de Guanajuato, variantes híbridas y a gasolina de Tacoma. En el primer semestre de 2026, Toyota ensambló poco más de 159,000 unidades de Tacoma en ellas.

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El nuevo entorno cambia las reglas

Pero el contexto cambió con rapidez. Las nuevas políticas comerciales impulsadas desde Estados Unidos han incrementado la presión sobre las operaciones manufactureras cuya producción depende, en gran medida, del mercado estadounidense.

Toyota es uno de esos casos. De acuerdo con datos del Inegi, 88% de las pickups Tacoma ensambladas en México se exportó a Estados Unidos durante el primer semestre del año.

Esto significa que cualquier cambio en las condiciones comerciales o arancelarias impacta directamente la rentabilidad de esa operación, en un momento en que la industria enfrenta una fuerte presión financiera que ha reducido sus márgenes y elevado el riesgo de mantener ciertas líneas de producción.

En ese entorno, mantener capacidad instalada que no garantice retornos suficientes resulta cada vez más difícil de justificar.

México ya tiene un precedente reciente. Nissan anunció el cierre de su planta de Civac, en Morelos, la primera que construyó fuera de Japón y que operó durante seis décadas. Una muestra de que las instalaciones con mayor carga histórica pueden quedar sujetas a criterios estrictamente financieros.

La planta de Toyota en Baja California, que se acerca a tres décadas desde su anuncio original y más de veinte años desde el inicio de operaciones, enfrenta ahora un escenario similar.

La empresa no ha anunciado oficialmente el cierre de la planta de Baja California. De hecho, ha evitado hacer declaraciones públicas sobre el futuro de la instalación. Sin embargo, el mensaje emitido recientemente por la Secretaría de Economía abrió un nuevo frente de incertidumbre.

La dependencia informó este martes, mediante un comunicado publicado un día después del anuncio de Toyota, que la automotriz le notificó hace unos días que transferirá parte de la producción de la Tacoma de su planta de Tijuana hacia Estados Unidos como parte de una reestructuración de sus operaciones globales y que el futuro que tendrá la planta a partir de 2030 "continúa en análisis".

Al mismo tiempo, la Secretaría de Economía señaló que la empresa mantendrá en operación su planta de Guanajuato, donde emplea a 2,800 trabajadores de manera directa y genera miles de empleos indirectos en la región.

Con ello, el anuncio descarta cambios inmediatos para la operación del Bajío, pero deja abierta la incógnita sobre el futuro de la fábrica de Tijuana una vez concluido el proceso de transferencia de producción.

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