En un principio, la estrategia consistía en fabricar las cajas de la pickup Tacoma y posteriormente ensamblar parte de las unidades que eran enviadas para complementar la producción de la planta de Toyota en Estados Unidos. La lógica respondía al modelo inicial de la integración regional, en donde México aportaba procesos manufactureros intensivos en mano de obra mientras el mayor valor agregado permanecía en Estados Unidos.
La planta arrancó con una inversión de 140 millones de dólares y alrededor de 650 empleados, además de generar otros 175 puestos de trabajo entre proveedores instalados dentro del complejo.
Desde entonces, Toyota dejó claro que el proyecto no solo buscaba aprovechar la competitividad manufacturera de México, sino construir una presencia de largo plazo. Como parte de la apertura de la planta, la empresa donó 50,000 dólares para fortalecer bibliotecas de escuelas primarias cercanas, también de acuerdo con un comunicado.
De maquila a planta estratégica
La evolución de la planta modificó gradualmente ese papel inicial. Apenas dos años después del inicio de operaciones, Toyota anunció una expansión por 37 millones de dólares para elevar la capacidad de producción de 30,000 a 50,000 pickups Tacoma anuales y aumentar la fabricación de cajas de 180,000 a 200,000 unidades, según datos de la empresa, según datos de su sitio web.
En ese momento, la empresa explicó que la planta ya producía pickups destinadas tanto a México como a Estados Unidos, además de fabricar todas las cajas utilizadas tanto en Baja California como en la planta estadounidense, según un comunicado emitido por la automotriz en 2006.
Conforme la demanda de Tacoma aumentó en Norteamérica, Toyota fue asignando cada vez más producción a Baja California hasta convertirla en una de las pocas plantas mexicanas dedicadas al ensamblaje de un mismo modelo junto con otra instalación de la compañía, una situación poco común dentro de la estrategia global de las armadoras, que normalmente distribuyen distintos vehículos entre sus complejos industriales para aprovechar economías de escala.
La fábrica alcanzó el millón de unidades producidas —entre pickups y cajas— en 2010; posteriormente incrementó su capacidad a 57,000 pickups en 2013 y a 63,000 en 2014.
En paralelo, Toyota consolidó su presencia manufacturera en México. En 2021 reorganizó sus operaciones regionales para concentrar la producción entre Baja California y su nueva planta de Guanajuato.
Tres años después, anunció una inversión adicional de 1,450 millones de dólares para fortalecer ambas operaciones y producir la nueva generación de Tacoma, incluida la versión híbrida eléctrica (HEV), con la expectativa de generar 1,600 nuevos empleos.
Durante ese anuncio, Luis Lozano, entonces presidente de Toyota Motor de México, afirmó que la certeza y estabilidad eran pilares fundamentales para que la industria automotriz continuara siendo un motor clave del desarrollo nacional.
Actualmente, ambas plantas ensamblan, la de Baja California y la de Guanajuato, variantes híbridas y a gasolina de Tacoma. En el primer semestre de 2026, Toyota ensambló poco más de 159,000 unidades de Tacoma en ellas.