Regulación aún está pendiente
Consultada sobre el tema, la Agencia de Transformación Digital y Telecomunicaciones indicó que el asunto corresponde al ámbito del regulador. Por su parte, la Comisión Reguladora de Telecomunicaciones señaló que revisará el tema antes de emitir una postura oficial.
Mientras tanto, la Cámara Nacional de la Industria Electrónica, de Telecomunicaciones y Tecnologías de la Información (CANIETI) informó que, debido a que se trata de un proceso regulatorio en curso, no emitirá comentarios adicionales.
No obstante, el organismo empresarial había explicado previamente que el reordenamiento consiste en el ajuste y retiro de cables obsoletos, mientras que el soterramiento de la fibra óptica requerirá coordinación con las autoridades y, en muchos casos, se realizará únicamente en nuevos desarrollos urbanos.
“El reordenamiento del cableado se limita al ajuste y retiro de cables obsoletos, mientras que el soterramiento de la fibra óptica requerirá coordinación con las autoridades o se llevará a cabo en nuevos proyectos de desarrollo”, explicó previamente la CANIETI.
Soterrar las redes costaría más de 46,000 millones de pesos
Aunque el retiro del cableado fuera de operación representa un avance para reducir riesgos y liberar carga sobre los postes de la CFE, el mayor reto será migrar la infraestructura aérea hacia redes subterráneas.
De acuerdo con estimaciones de la consultora The CIU, soterrar los 14,000 kilómetros de cableado existentes en la Ciudad de México requeriría una inversión aproximada de 46,200 millones de pesos.
Además del elevado costo, especialistas advierten que una transición de esta magnitud podría generar afectaciones temporales en los servicios de conectividad y presiones sobre los costos de despliegue de las redes.
Por ello, la migración hacia infraestructura subterránea dependerá de una coordinación entre autoridades, reguladores y operadores, así como de un marco normativo que defina responsabilidades, mecanismos de financiamiento y prioridades de ejecución para un proceso que, por su complejidad técnica y financiera, se extenderá durante varios años.