Norma Solano, presidenta comisionada de la CRT, explicó que este viernes el Pleno de la Comisión aprobó los lineamientos generales que conformarán los derechos de las audiencias y cuyas reglas podrán ser comentadas por la industria, academia y los propios usuarios, del 27 de julio al 21 de agosto, con la finalidad de robustecer el marco regulatorio.
Los lineamientos contemplan que cada medio cuente con un código de ética. Además, establecen que cada medio disponga de una persona defensora de las audiencias, encargada de velar por el respeto de estos derechos, así como cada concesionario deberá atender, en un plazo máximo de 20 días hábiles, las quejas y recomendaciones relacionadas con los contenidos que difundan.
La revisión de los derechos de las audiencias se inscribe en un contexto en el que este año la presidenta, Claudia Sheinbaum, ha solicitado de manera reiterada una regulación específica para garantizar estos derechos.
En enero, por ejemplo, aseguró que la protección de las audiencias constituye uno de los ejes centrales de la nueva Ley de Telecomunicaciones y Radiodifusión, al advertir sobre prácticas mediáticas que, a su juicio, inducen narrativas políticas mediante la manipulación de información, imágenes y encabezados.
Ese planteamiento da continuidad a una postura que también marcó la administración de Andrés Manuel López Obrador. Tanto ese gobierno como el de Sheinbaum han puesto especial énfasis en la difusión de lo que consideran noticias falsas sobre sus gobiernos.
Como parte de esa estrategia, ambos incorporaron a sus conferencias matutinas la sección ‘Detector de Mentiras’, concebida como un espacio para desmentir información que consideran falsa o engañosa y responder a publicaciones difundidas en medios de comunicación y redes sociales.
La mandataria aseguró en enero de este año, que la iniciativa es un mecanismo para combatir la desinformación y ofrecer su versión frente a contenidos que considera inexactos. Sin embargo, especialistas y organizaciones dedicadas a la defensa de la libertad de expresión han cuestionado sus alcances y advertido sobre los riesgos que podría representar para el debate público y el ejercicio periodístico.