De los tres escenarios, el primero sería el más favorable para México, pero no necesariamente el más probable. Para la AmCham –que agrupa a 1,500 compañías, que en conjunto generan 8.5 millones de empleos formales y equivalen a 21% del PIB nacional y 20% de la inversión privada–, la reducción de los aranceles es la posibilidad que tiene mayores probabilidades de concretarse.
“Los tres son positivos y los tres son posibles... Pero creo que habrá una reducción, no eliminación. Una reducción es bastante probable”, comenta Casas a Expansión al término de una reunión con representantes de la iniciativa privada.
Estados Unidos mantiene un arancel de 50% bajo la Sección 232 sobre las importaciones de acero y aluminio procedentes de México, pese a que el T-MEC contempla acceso preferencial para mercancías que cumplen con sus reglas de origen. La tarifa fue elevada de 25% a 50% en junio de 2025 y continúa vigente; además, desde 2026 la medida abarca determinados productos derivados de estos metales, con tasas diferenciadas según el tipo de producto.
México busca frenar nuevos aranceles
Mientras el sector privado anticipa una posible reducción, el gobierno mexicano ha planteado que durante el proceso de revisión del acuerdo comercial no se impongan nuevas tarifas.
El jueves, el secretario de Economía, Marcelo Ebrard Casaubón, señaló que México solicitó a Estados Unidos detener la imposición de nuevos aranceles mientras avanzan las conversaciones sobre el T-MEC.
“Hemos planteado que, en lo que duran las conversaciones en torno a la revisión del Tratado de Libre Comercio, no haya más imposición de aranceles”, expresó.
Para AmCham México, el escenario para el país puede ser favorable si las negociaciones permiten establecer condiciones diferenciadas frente a otros socios comerciales de Estados Unidos.
“El objetivo del Gobierno de México es poder tener una especie de protocolo o acuerdo preliminar en donde, primero, se oficialice que a México se le da el mejor trato preferencial con respecto al resto del mundo en materia arancelaria, para luego poder llegar a algún acuerdo en acero y aluminio, en autopartes y en muchas de las otras investigaciones de la sección 301 que vienen en camino”, menciona Casas.
El planteamiento ocurre en un contexto en el que las medidas comerciales de Estados Unidos también han tomado como argumento asuntos relacionados con seguridad y crimen organizado, además de los objetivos de política industrial y reducción de la dependencia de China.
Casas recuerda que en abril viajó a Washington, donde sostuvo conversaciones con integrantes de la DEA y el FBI. De acuerdo con el empresario, ambos organismos expresaron su respaldo a las medidas adoptadas por México en materia de seguridad.
“La relación en materia de seguridad es sumamente buena y positiva”, asegura.