"Al día de hoy, aproximadamente la mitad de la necesidad de adaptación corresponde a Alemania y la otra parte al ámbito internacional, en total en unas 170 empresas", declaró, según citas transmitidas a la AFP.
Como otra medida, la dirección seguirá "apostando en la medida de lo posible" por las salidas voluntarias -especialmente mediante jubilaciones-, los acuerdos de rescisión de mutuo acuerdo, así como una "política restrictiva de contratación".
"Definiremos las medidas concretas en concertación con los representantes de los trabajadores", concluyó.
Ante la amenaza de cierres de plantas en Alemania, el objetivo es "generar perspectivas sólidas en los próximos seis a doce meses", explicó Blume.
También reconoció que las plantas de Emden, Hannover, Zwickau y Neckarsulm todavía no cuentan con perspectivas de producción viables para la década de 2030, aunque aseguró que su cierre "siempre será la solución de último recurso y la más costosa".
Los sindicatos exigen ahora garantías sobre las inversiones prometidas, los futuros modelos y la carga de trabajo de las fábricas alemanas, y acusan a la dirección de cuestionar algunos compromisos asumidos en los acuerdos alcanzados en 2024.
"Si la dirección persiste en apostar únicamente por los recortes de empleo y las reducciones presupuestarias, nos opondremos con todas nuestras fuerzas", advirtió Thorsten Gröger, responsable regional de IG Metall -principal sindicato-, sin descartar la posibilidad de movilizaciones, incluidas huelgas.
La presión financiera y la competencia china agravan la crisis de Volkswagen
El ajuste se produce mientras Volkswagen enfrenta un deterioro de sus resultados y mayores presiones sobre su negocio. En el primer semestre, su resultado operativo cayó 11.6%, hasta 5,900 millones de euros, mientras el margen operativo pasó de 4.2% a 3.8%.