Para entonces, Baillères ya estaba construyendo su propia trayectoria dentro de los negocios familiares. En 1963 había sido nombrado director general de El Palacio de Hierro, por lo que llegó a estar al frente de dos negocios muy distintos: una empresa cervecera y una compañía dedicada al comercio.
La muerte de su padre, Raúl Baillères, en 1967 cambió nuevamente el escenario. Ante esto, Alberto tuvo que asumir entonces la conducción de buena parte del grupo empresarial familiar, que incluía, entre otras compañías, Cervecería Moctezuma, El Palacio de Hierro e Industrias Peñoles.
La cerveza salió del camino
En 1985, Cervecería Moctezuma fue adquirida por Cervecería Cuauhtémoc. Con la operación se integraron negocios y marcas de ambas compañías, entre ellas Superior, y se creó uno de los mayores grupos cerveceros de México.
A partir de entonces, Superior dejó de estar vinculada al patrimonio de los Baillères y continuó su camino dentro de la industria cervecera.
La marca siguió acumulando historia. Una de sus campañas más recordadas fue “La Rubia Superior”, protagonizada por la actriz Gina Romand y acompañada por el eslogan “la rubia que todos quieren”.
Décadas después, la marca continúa disponible en México bajo Heineken México, con presentaciones que van desde botella y lata hasta caguama y caguamón.
De la cerveza a un imperio empresarial
La familia no comenzó su historia empresarial alrededor de un solo sector. El patrimonio que terminó bajo el liderazgo de Alberto Baillères incluía negocios de minería, comercio, seguros, servicios financieros y también cerveza.
Con el paso de los años, la minería y los negocios financieros y comerciales se convertirían en algunos de los pilares de Grupo BAL, mientras la cervecera quedaría atrás.