La falta de presupuesto llevó al programa a depender de una solución alternativa para evitar la interrupción del servicio para los beneficiarios que permanecían activos. CFE asumió los costos operativos, con lo que fue posible mantener la conectividad hasta diciembre de 2025. La estrategia, no obstante, no resolvió por completo la presión presupuestaria, por lo que el programa tuvo que ser detenido.
¿Cuándo surgió Conectividad para el Bienestar?
El programa de ‘Conectividad para el Bienestar’ surgió el 20 febrero de 2024, cuatro días después de que el extinto Instituto Federal de Telecomunicaciones (IFT) modificara el título de concesión a la CFE para ofrecer servicios de telefonía e internet de forma gratuita.
Además, la petición del cambio regulatorio se insertó en medio de un contexto político-electoral, ya que en marzo iniciaron las campañas electorales.
Para el primer año del programa, Promtel solicitó recursos de 703,344 millones de pesos . Del monto, 649,926 millones fueron para subsidios y 32, 496 millones para gastos operativos, de acuerdo con el documento de diagnóstico del programa.
Al cierre de 2024, 2.9 millones de personas fueron beneficiadas con el Programa de Conectividad, pero su implementación mostró altibajos significativos, con picos y caídas abruptas en el número de beneficiarios a lo largo de los doce meses, revelaron datos de Promtel vertidos en la Plataforma Nacional de Datos Abiertos (PNDA).
Los datos muestran que durante las elecciones y los primeros dos meses del gobierno de Claudia Sheinbaum, las adiciones al programa de conectividad reportaron los picos más elevados, pero una vez pasados dichos periodos, las curvas de usuarios caen drásticamente. Por ejemplo, en noviembre el proyecto reportó la adición de 872, 992 usuarios, pero en diciembre la cifra registró solo 386, 454 suscriptores.
Además, la información destaca que los Estados en donde más se dispersaron SIMs durante los meses de mayor pico fueron: Chiapas, Veracruz y Guerrero.
Jorge Moreno Loza, abogado especialista en telecomunicaciones, anteriormente comentó que estos elementos generan dudas sobre la viabilidad y el propósito de este tipo de programas, ya que considera que existe una duplicación con la infraestructura y los objetivos de internet para Todos de CFE que es llevar servicios a zonas en donde aún no existen ofertas de los operadores comerciales.
El especialista también ha cuestionado que la política pública se concentre en ampliar la cobertura sin definir con claridad cómo utilizar la conectividad para generar beneficios económicos y sociales.
“Más allá de ampliar la cobertura de internet, la administración debería enfocarse en trazar una hoja de ruta clara hacia una digitalización útil de sectores como la agricultura, la pesca, pero se han enfocado en cómo controlar a los proveedores y concesionarios (de la industria)”, lamentó.
El cierre de Conectividad para el Bienestar deja en pausa el acceso gratuito a servicios de telefonía e internet para los usuarios que dependían del programa. Su continuidad queda sujeta a la disponibilidad de recursos presupuestales y a una eventual instrucción para reactivarlo.
Mientras tanto, los más de tres millones de usuarios que fueron atendidos entre 2024 y 2025 quedaron sin la posibilidad de renovar el servicio a través de este esquema, en un contexto en el que el gobierno federal mantiene como uno de sus objetivos ampliar el acceso a internet en las zonas con menor conectividad.