Más presión por el clima
El episodio ocurre además cuando las condiciones meteorológicas representan un reto creciente para la operación aérea.
De acuerdo con un estudio de la UNAM citado para este caso, las lluvias registradas este año han sido 15% más intensas que el promedio de las últimas tres décadas. Una mayor intensidad de las precipitaciones puede dificultar las maniobras de despegue y aterrizaje, particularmente por las condiciones de visibilidad.
Para los pasajeros, esto significa que la posibilidad de que un vuelo se modifique por causas meteorológicas no necesariamente implica que exista un incumplimiento de la aerolínea.
Por ello, Zugasti recomienda que los usuarios mantengan seguimiento constante del estado de su vuelo y de las condiciones meteorológicas.
“Como usuarios va a ser importante monitorear el estado del vuelo y de manera paralela la importancia también de estar atentos a posibles cuestiones meteorológicas. Por supuesto, sabiendo que se desarrolla por ejemplo algún tipo de cuestión meteorológica adversa en el Pacífico o en el Golfo, pues más o menos vamos teniendo ya una idea de lo que puede venir en siguientes horas o días. Entonces, la importancia de estar atentos y alertas ante este tipo de posibles eventualidades”, agrega.
Cuándo sí debe responder la aerolínea
El escenario cambia cuando el retraso o la cancelación sí son atribuibles a la compañía. En esos casos, las reglas de protección al consumidor establecen compensaciones que aumentan conforme se prolonga la afectación.
De acuerdo con la Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco) , cuando el retraso atribuible a la aerolínea es de una hora y menor a cuatro horas, la empresa debe ofrecer descuentos para vuelos posteriores al mismo destino y proporcionar facilidades para alimentos y bebidas, como vales en establecimientos dentro del aeropuerto.
Cuando el retraso es mayor a dos horas pero menor a cuatro, el descuento para vuelos posteriores equiparables no puede ser menor a 7.5% del precio del boleto, además de las facilidades para alimentos y bebidas.
Si la modificación supera las cuatro horas o el vuelo es cancelado, el pasajero puede elegir entre distintas alternativas.
Una opción es recibir el reembolso total o parcial del boleto, acompañado de una indemnización mínima equivalente a 25% del precio pagado. Otra consiste en recibir transporte sustituto, con alimentos, alojamiento y transporte terrestre cuando sea necesario trasladarse a otro aeropuerto.
La tercera alternativa es tomar un vuelo posterior hacia el mismo destino, además de recibir una indemnización mínima de 25% del precio del boleto.