Costos crecientes para la operación
Aunque aerolíneas y autoridades del sector reconocen que estos eventos generan costos adicionales por consumo extra de combustible, reprogramación de vuelos, uso de aeropuertos alternos y ajustes operativos, actualmente no existe una estimación cuantitativa consolidada sobre el impacto económico.
Sin embargo, la mayor frecuencia de estos fenómenos comienza a convertirse en un factor relevante dentro de la planeación operativa de las compañías aéreas.
Las tormentas severas pueden incluso obligar al cierre temporal de aeropuertos completos, una situación que no es exclusiva de México.
“En todos los aeropuertos del mundo hay un momento en donde las tormentas son de tal magnitud que es inevitable que paren operaciones. No hay aeropuerto en el mundo que no haya parado operaciones por la intensidad de las tormentas”, afirma el presidente del Colegio de Pilotos.
Cuando el AICM enfrenta condiciones meteorológicas adversas, los vuelos pueden ser desviados a distintos aeropuertos alternos, entre ellos el Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles (AIFA), Toluca, Morelia o incluso Acapulco, dependiendo de las condiciones operativas.
La elección del aeropuerto alterno se determina antes de cada vuelo y considera variables como la cantidad de combustible disponible, la duración de la ruta y la cercanía de las terminales disponibles.
De esta manera, las aeronaves con menor margen de combustible suelen ser dirigidas a aeropuertos cercanos, mientras que aquellas con mayores reservas tienen la posibilidad de ampliar su radio de desvío.
El cambio climático redefine la aviación
Las lluvias torrenciales son solo una de las manifestaciones del nuevo entorno climático que enfrenta la industria.
En mayo de 2024, las temperaturas extremas registradas en la Zona Metropolitana del Valle de México obligaron a algunas operaciones aéreas a limitar el peso transportado en las aeronaves debido a las dificultades que el calor genera durante el despegue.
Las altas temperaturas reducen la densidad del aire y disminuyen el rendimiento aerodinámico de los aviones, una condición particularmente desafiante en aeropuertos ubicados a gran altitud como el de la Ciudad de México.
Para los especialistas, estos episodios anticipan transformaciones más profundas que requerirán inversiones en infraestructura aeroportuaria, nuevas tecnologías y programas de capacitación de tripulaciones más sofisticados.
“La industria a nivel mundial está enfrentando el cómo nos adecuamos a este nuevo mundo en el que estamos viviendo, un nuevo mundo en donde necesitamos mayor y mejor tecnología con respecto a la infraestructura aeroportuaria. La propia tecnología de las aeronaves está cambiando y el entrenamiento de los tripulantes”, afirma Domínguez Catzín.
El directivo considera que el sector apenas está observando los primeros efectos de una transformación estructural.
“Es una característica que seguirá cambiando en los próximos años y de la cual creo que estamos viendo solo el inicio de una transformación de la aviación”, concluye.