Del 10 al 16 de octubre, la gasolina regular cuenta con un estímulo de 64.3%, equivalente a 4.30 pesos por litro. Para la premium, el apoyo es de 71.2%, o 4.03 pesos por litro, mientras que el diésel recibe un estímulo de 100%, equivalente a 7.36 pesos por litro, además de un subsidio complementario de 1.09 pesos por litro.
Sin estos apoyos fiscales, y al sumar los estímulos a los precios promedio actuales, la gasolina regular costaría alrededor de 27.50 pesos por litro; la premium, 32.63 pesos, y el diésel, 35.45 pesos.
La contención de precios, no obstante, tiene efectos sobre el mercado mayorista. Cuando los combustibles importados son más caros que los que vende Pemex, los proveedores privados pierden clientes y la demanda se concentra en las terminales de la petrolera, que deben responder a un mayor volumen de pedidos con la capacidad logística disponible.
Por ello, Montufar subrayó que la falta de combustible reportada en algunas gasolineras de distintos estados, incluida la Ciudad de México y el Estado de México, no necesariamente significa que el país carezca de producto.
El problema, explicó, está en la distribución de combustibles. La disponibilidad de combustible en el mercado nacional no garantiza que llegue a tiempo a cada estación, sobre todo cuando aumenta la demanda en determinados puntos o se presentan restricciones en las terminales habituales de suministro.
El diésel más barato atrae a consumidores de Estados Unidos
A la presión generada por el desplazamiento de los importadores se suma la diferencia de precios entre México y Estados Unidos, particularmente en el diésel. La gasolina y el diésel más baratos del lado mexicano incentivan las compras en la frontera, lo que eleva la demanda sobre los inventarios disponibles y la infraestructura logística.
El análisis Situación de abasto débil se acentúa en el Pacífico Mexicano. Presión logística y riesgo para el Pacto Voluntario de Precios, elaborado por PetroIntelligence, advierte que el fenómeno ya se había presentado en 2022 y que vuelve a presionar el suministro.
“Estas compras han incrementado la demanda sobre los inventarios disponibles y han ejercido una mayor presión sobre la infraestructura logística que abastece al mercado mexicano, agravando la situación de abasto débil actual”, apunta el documento.