“Son más de 466,000 vehículos de carga los que diariamente están transitando por las carreteras federales. El impacto por día a la economía nacional del autotransporte de carga, si no opera por falta de combustible, sería de 7,194 millones de pesos diariamente”, expone Augusto Ramos Melo, presidente de la Cámara Nacional del Autotransporte de Carga (Canacar), a petición de Expansión.
Hasta ahora, México no enfrenta un problema de suministro y la posibilidad planteada por Donald Trump, presidente de Estados Unidos, de restringir las exportaciones de diésel no se ha concretado. Pero la dependencia del mercado estadounidense llevó al sector a preparar medidas para contener un eventual desabasto.
“Ya tenemos incluso propuestas para ver cómo haríamos esa contención en caso del mismo, para que no llegue ese desabasto. Es un monto importante a mencionar (las pérdidas que esto implicaría), pero estamos preparados. Ya lo trabajamos incluso con Secretaría de Energía y con Pemex para garantizar el abasto del diésel”, afirma Ramos.
Un riesgo que llega hasta el consumidor
El problema para los transportistas no termina en los patios de las empresas. El autotransporte es uno de los principales eslabones para llevar mercancías entre centros de producción, almacenes, comercios y consumidores, por lo que una interrupción del servicio tendría efectos sobre el abasto.
Una menor disponibilidad de combustible implicaría camiones detenidos y pausas en las operaciones de logística y transporte de mercancías, además de presiones sobre los ingresos de los conductores. Para las empresas, el problema también se traduciría en mayores costos cuando el combustible disponible se encareciera.
El diésel ya representa una presión importante para la industria. El gasto en combustible equivale a alrededor de 30% de los costos del autotransporte, de acuerdo con Ramos, por lo que cualquier incremento tiene una repercusión directa en las tarifas.
La expectativa del sector es que por cada peso que aumenta el precio del diésel, el incremento termine reflejándose en alrededor de 4% en el precio de los fletes. El encarecimiento de los fletes , a su vez, puede trasladarse al precio de los productos.