Ramsés Pech, socio de Grupo Caravia, señala que la posible restricción de Estados Unidos obedece a una menor capacidad efectiva de refinación a escala global precisamente cuando aumenta la necesidad de combustibles terminados.
“A nivel mundial se están procesando 4.2 millones de barriles menos que hace un año, lo que no es una pequeña falla, es una reducción equivalente a varios sistemas nacionales de refinación trabajando al mismo tiempo”, explicó en entrevista.
"Por eso el precio del diésel en Estados Unidos ya ha tocado los 6.53 dólares por galón, un récord histórico y un 77% más alto que el año anterior", añadió.
Cinco días de inventarios
La vulnerabilidad mexicana también está en la capacidad de responder ante una interrupción del suministro.
Pech señala que México cuenta con inventarios o reservas de diésel equivalentes a apenas cinco días de consumo. Esto significa que una disrupción prolongada en las importaciones dejaría un margen reducido para sustituir rápidamente el combustible faltante.
En el referente internacional, según la Agencia Internacional de Energía, un ideal como país sería tener unos 90 días de inventarios, pero al ser un volumen considerable, resulta razonable contar con un margen de, por lo menos, 30 días.
México todavía no consigue producir todo el diésel que necesita a pesar de los esfuerzos para elevar la capacidad de refinación nacional y alcanzar la autosuficiencia en combustibles.
En Salina Cruz, la refinería que más petrolíferos produjo en julio entre los siete complejos que operan en el país, salieron 262,500 barriles diarios en ese mes, de los cuales solo 16% (unos 42,000 barriles diarios) correspondió a diésel, según datos de Pemex.
La incorporación de la refinería Olmeca, en Dos Bocas, tampoco ha eliminado el problema. En julio, el complejo produjo 252,500 barriles diarios de petrolíferos, con lo que se ubicó como el segundo con mayor producción, detrás de Salina Cruz.
Del total, 43% correspondió a gasolinas regular y premium (unos 108,500 de barriles diarios) y 37% a diésel (unos 93,400). El resto de la producción fueron otros petrolíferos.
Hoy, la brecha entre producción y demanda mantiene a México expuesto a las condiciones de un mercado sobre el que tiene poco control.