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Cadillac lleva su apuesta por la Fórmula 1 al mercado mexicano con un SUV inspirado en Checo Pérez

La marca de lujo más lanzará 11 unidades de una Escalade V de casi cinco millones de pesos dedicada al piloto mexicano, en una estrategia que vincula su entrada a la Fórmula 1 con el mercado de lujo.
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De izquierda a derecha, Alina Johnson; Ronald Johnson, embajador de Estados Unidos en México; Checo Pérez y Francisco Garza, presidente y director general de General Motors de México, durante la presentación de la Cadillac Escalade V Checo Pérez Edition. (Ivet Rodríguez )

A las siete de la noche, el jardín de la residencia de Ronald Johonson, embajador de Estados Unidos en México, se convirtió en un escaparate para Cadillac. Entre empresarios, funcionarios y representantes de la industria automotriz, General Motors presentó una edición especial de la Escalade V dedicada a Sergio 'Checo' Pérez, el piloto mexicano que forma parte de la nueva escudería de la marca en la Fórmula 1.

Solo habrá 11 unidades en México, cada una con un precio de 4 millones 999,000 pesos. La exclusividad del vehículo responde a una estrategia comercial que busca convertir la llegada de Cadillac a la máxima categoría del automovilismo en una oportunidad para acercarse a los compradores de lujo.

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En una residencia diplomática estadounidense, el automóvil también sirvió para hablar de una industria que ha construido buena parte de su competitividad sobre la integración productiva entre México y Estados Unidos, precisamente cuando las decisiones comerciales de ambos gobiernos ponen esa relación a prueba.

El primero en tomar la palabra fue Johnson. Desde el jardín de su residencia, el diplomático recordó que conoció la industria automotriz desde la infancia, cuando trabajaba con su padre en una pequeña tienda de autopartes en Alabama. Juntos reconstruyeron el motor de una camioneta Chevrolet, una experiencia que, contó, le permitió entender cómo los automóviles conectan a las personas con una actividad económica capaz de generar empleos a ambos lados de la frontera.

“Es una de las muestras más claras de cuán profundamente integrados están Estados Unidos y México”, dijo al referirse a la industria automotriz.

El embajador explicó que un vehículo puede cruzar la frontera entre ambos países seis o siete veces antes de llegar al consumidor. Esa circulación refleja una red en la que participan fabricantes, proveedores, trabajadores e inversionistas, cuyo desempeño depende de que las operaciones de ambos lados puedan funcionar de manera coordinada.

Este reconocimiento ocurre en medio de las medidas comerciales adoptadas por el gobierno estadounidense, que incluyen aranceles a los vehículos importados, gravámenes al acero y al aluminio y nuevas exigencias relacionadas con el contenido de origen estadounidense, disposiciones que han presionado a una industria organizada alrededor de cadenas de suministro compartidas, llevando a las automotrices a revisar dónde fabrican y cómo distribuyen sus productos.

General Motors ya ha anunciado ajustes en sus operaciones, como el traslado de líneas de producción de sus SUV Equinox y Blazer hacia Estados Unidos. Al mismo tiempo, la compañía prepara el ensamble de los modelos Chevrolet Aveo y Groove en su planta de Ramos Arizpe, Coahuila, mediante kits importados de China.

Pero en el jardín de la residencia diplomática, sin embargo, el mensaje de la compañía tenía otro acento.

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Una Cadillac Escalade V de 682 caballos de fuerza

Después del discurso del embajador, Francisco Garza, presidente y director general de General Motors de México, presentó la nueva etapa de Cadillac. La marca busca llevar su identidad de lujo, tecnología y desempeño a uno de los escenarios más exigentes del automovilismo, una plataforma que le permitirá exhibir sus capacidades de ingeniería y acercarse a nuevos consumidores.

La entrada a la Fórmula 1 le da a esa estrategia una dimensión internacional. La edición dedicada a Pérez traslada parte de esa identidad al mercado mexicano mediante un producto que vincula el nombre del piloto con uno de los modelos más exclusivos de la compañía.

La Escalade V Checo Pérez Edition estará disponible a partir del 20 de octubre de 2026 en distribuidores seleccionados. Cada unidad tendrá placas serializadas, numeradas del 1 al 11, y la firma del piloto. También incorporará emblemas en acabado negro, logotipos monocromáticos y una cubierta de motor V Series de fibra de carbono visible.

Bajo el cofre lleva un motor V8 supercargado de 6.2 litros, capaz de generar 682 caballos de fuerza y 653 libras-pie de torque. Una transmisión automática de 10 velocidades distribuye la potencia a las cuatro ruedas. El conjunto se complementa con suspensión neumática adaptativa, control magnético de la amortiguación y frenos Brembo.

Los elementos exteriores refuerzan el vínculo con la identidad deportiva de la marca. Los rines de aleación de 24 pulgadas y los acabados negros acompañan una carrocería disponible en blanco o negro, colores asociados con el equipo Cadillac de Fórmula 1.

En el interior, el equipamiento corresponde al de una SUV de lujo. La segunda fila incluye asientos ejecutivos con calefacción, ventilación, masaje y ajustes eléctricos. Una pantalla curva de 55 pulgadas concentra las funciones de información, entretenimiento y navegación, mientras que el sistema de audio AKG Studio Reference integra 36 bocinas. También cuenta con cámaras de visión de 360 grados y servicios de conectividad y seguridad OnStar.

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Checo Pérez, piloto y embajador de marca Cadillac

Pérez habló de la Escalade desde la perspectiva de quien está acostumbrado a evaluar el comportamiento de un vehículo. “¿Qué me gusta? Lo primero, que cabe toda mi familia. Lo segundo, la tecnología que tiene el motor, el torque en una camioneta tan pesada, la velocidad que puedes alcanzar, el frenado”, dijo.

El piloto también se refirió al trabajo de desarrollo que hay detrás de los monoplazas de la escudería Cadillac. Pérez explicó que el equipo reúne a más de 1,000 personas en áreas como aerodinámica, neumáticos, desarrollo y mecánica. El reto consiste en integrar el trabajo de esos departamentos y mejorar la operación carrera tras carrera, un proceso que requiere tiempo incluso con los recursos de un fabricante automotriz.

Por eso, el piloto no anticipó resultados inmediatos. Las restricciones presupuestarias y el tiempo que demanda contratar personal especializado dificultan acelerar el desarrollo, aunque el objetivo es comenzar a pelear por puntos hacia mediados del próximo año. Los avances más importantes, dijo, podrían verse en la siguiente temporada.

La participación de Pérez es parte de la apuesta de Cadillac para construir una identidad reconocible en la Fórmula 1. Su trayectoria y su vínculo con el público mexicano le dan a la marca una figura capaz de conectar el proyecto deportivo con el mercado al que pertenece esta edición especial.

En el jardín, la Escalade V Checo Pérez Edition fue el centro de la reunión, pero la conversación alrededor de ella se extendió mucho más allá del producto. Entre el discurso sobre la integración industrial y la presentación de un vehículo exclusivo, General Motors mostró dos dimensiones de su negocio en México, una vinculada a las cadenas de suministro que comparte con Estados Unidos y otra enfocada en el valor que puede construir alrededor de una marca.

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