Es decir, comprar a meses sin intereses no es ni malo ni bueno en sí mismo. Sino que se trata de una herramienta para financiar compras de alto valor, sin comprometer el presupuesto mensual total. Pero cuando se realizan de manera subsecuente pueden tener el efecto contrario, restando liquidez a los hogares.
Por otro lado, la Comisión Nacional para la Protección y Defensa de los Usuarios de Servicios Financieros (Condusef) desaconseja usar MSI para compras recurrentes como la despensa y recomienda destinarlos a bienes cuya vida útil supere el plazo de pago.
Casi 4 de cada 10 mexicanos tienen una deuda
Cada mensualidad reduce el ingreso que podrá destinarse a otras necesidades. Si esa falta de liquidez se resuelve contratando otro financiamiento, las obligaciones se prolongan: termina una compra, pero comienza otra. La Encuesta Nacional sobre Salud Financiera (ENSAFI) 2023, elaborada por el INEGI y Condusef, permite dimensionar la vulnerabilidad de los hogares: 36.2% de la población de 18 años y más tenía alguna deuda. Entre quienes tenían deuda, 27.3% se había atrasado en algún pago. 16.1% de las personas con deuda la consideraba alta o excesiva, según la tabla detallada del reporte. 30.5% de la población adulta declaró que, durante el mes anterior, no tuvo dinero suficiente para cubrir sus gastos sin endeudarse.
Estos indicadores describen dificultades financieras generales y no permiten atribuir los atrasos a los MSI ni calcular cuántas personas están sobreendeudadas por acumular mensualidades. La encuesta también encontró que el monto máximo mensual de endeudamiento que las personas consideraban poder asumir sin comprometer su patrimonio promedió 2,777 pesos.
A esta situación hay que añadir el hecho de que pagar el mínimo de una tarjeta de crédito puede prolongar el problema con el endeudamiento. En su sitio de internet, la Condusef distingue entre el pago mínimo y el pago para no generar intereses. Este último incluye los cargos de la cuenta normal y las parcialidades de las promociones a MSI correspondientes al periodo.
En cambio, cubrir únicamente el mínimo puede mantener la tarjeta al corriente, mientras parte del saldo continúa generando intereses. Además, una mensualidad de MSI no cubierta puede convertirse en deuda que genera intereses, conforme a las condiciones aplicables. Esto no significa que automáticamente todas las parcialidades futuras pierdan la promoción.
De hecho, también conviene revisar qué se está contratando: una mensualidad fija puede incluir intereses o comisiones. El monto pequeño del abono no revela por sí solo el costo total; por lo tanto siempre es importante asegurarse de qué tipo de financiamiento se habla cuando se difieren las compras a meses.
Cómo recuperar espacio en el presupuesto
Reunir todas las deudas. El primer paso es registrar institución, saldo pendiente, mensualidad, tasa, comisiones y fecha de término. Deben incluirse tarjetas, créditos departamentales y financiamientos de aplicaciones. La Condusef recomienda identificar los adeudos y establecer un calendario de pagos.
Calcular con el ingreso realmente disponible. Del ingreso neto deben restarse gastos indispensables y obligaciones existentes. La Condusef recomienda que las deudas mensuales no rebasen 30% del ingreso. Esa referencia requiere ajustarse al presupuesto: si los gastos básicos consumen casi todo el sueldo, una proporción menor también puede resultar difícil de sostener.
Frenar nuevas compras financiadas. Sustituir cada mensualidad que termina por otra mantiene comprometido el presupuesto. Continuar utilizando las tarjetas durante un plan para liquidarlas puede llevar nuevamente a la insolvencia.
Dirigir los abonos adicionales a la deuda más cara. El método de avalancha consiste en mantener los pagos exigibles de las demás obligaciones y concentrar el dinero extra en la de mayor tasa. Santander explica que este orden ayuda a reducir el costo por intereses. Las parcialidades necesarias para conservar promociones también deben cubrirse.
Confirmar las condiciones de las compras a MSI. Antes de liquidar una promoción, hay que preguntar al emisor cómo aplicar el abono. Condusef advierte que, en algunos bancos, un depósito adicional puede quedar como saldo a favor mientras las mensualidades continúan.
Negociar si los pagos ya no caben. Una reestructura permite explorar nuevas condiciones con el acreedor. Deben compararse mensualidad, plazo, tasa, costo total y efecto en el historial crediticio. Una quita puede afectar el acceso posterior al financiamiento.