Algunas opciones ideales para darle nueva vida a un espacio, sin destinar demasiado presupuesto, son:
Usa color, pero con sabiduría. Es cierto que aplicar color en un muro automáticamente hace que el espacio se perciba más lleno y sea más atractivo en primera instancia. Pero antes de elegir el color de moda o el del año, se deben tomar en cuenta los siguientes aspectos:
- Psicología del color, qué sensaciones se quieren evocar.
- Para quién se está diseñando. ¿El público meta busca colores atrevidos o es más conservador? ¿Se busca complacerlos o desafiarlos?
- Estilo general del espacio. El color y el resto del diseño deben ser aliados, no contraponerse.
- Que el color cumpla con su función de diseño. Si el sitio es pequeño y se quiere agrandar, probablemente un color oscuro en el plafón no es lo más adecuado. O bien, si la idea es que un espacio sea acogedor, lo menos indicado es un espacio completamente blanco
- Usa texturas en distintas aplicaciones. Papel tapiz, cortinas, ropa de cama, mobiliario. Estas visten muchísimo y no son caras. Por ejemplo, puede ser menos caro un papel tapiz en un muro ciego que colgar arte en él.
- Usa objetos de artistas y artesanos locales. Primero, si se usa algo local, difícilmente los usuarios lo habrán visto en otras partes, y segundo, se ahorra en fletes e importaciones. Consumir local siempre añade valor y existen opciones de todos los precios y todos los estilos.
- Personaliza cuando sea posible. Existen marcas que permiten personalizar diseños. Esto da un sello distintivo, que es lo opuesto a usar productos de línea. Aunque hay excepciones, toma en cuenta que personalizar o mandar a hacer es más caro.