El fin de semana, un grupo de mercenarios rusos, llamado Wagner y liderado por Yevgeny Prigozhin, orquestó un motín y desafió a la autoridad de Putin en Rusia. Los mercenarios rusos se retiraron de la ciudad de Rostov del Don, en el sur de Rusia, durante la noche del sábado, en virtud de un acuerdo que detuvo su rápido avance sobre Moscú, pero la situación generó interrogantes sin respuesta sobre el control del poder por parte del presidente Vladimir Putin.
Como el rublo no cotizó durante el fin de semana, los bancos rusos ofrecieron tipos de cambio muy superiores al oficial, más allá de 90 por dólar.
Los inversores de todo el mundo estaban atentos a las repercusiones del motín abortado y algunos esperaban un movimiento hacia activos refugio, como los bonos públicos de Estados Unidos y el dólar.
El acontecimiento también ha reavivado un viejo temor en Washington sobre lo que ocurriría con las reservas nucleares rusas en caso de agitación interna.
El crudo Brent, referencia mundial de la principal exportación rusa, subía un 0.2%, a 74.03 dólares el barril.