El rebote se trasladó de inmediato a los mercados accionarios del resto del mundo. En Asia, el Nikkei subió 5.4% y el Kospi 6.87%; en Europa, las ganancias superaron el 4% en varias plazas.
En Estados Unidos, Wall Street abrió con fuertes ganancias, el Dow Jones avanzaba un 2.92%, el Nasdaq un 3.54% y el índice ampliado S&P 500 un 2.57%.
"Los mercados registran un sólido repunte a nivel global, impulsados por el optimismo generado tras el anuncio de un alto al fuego temporal”, en un entorno donde la reapertura de Ormuz reduce los riesgos sobre el suministro energético y favorece una desescalada, explicó un análisis de Monex.
En México, el S&P/BMV IPC avanzaba 2.7% en las primeras operaciones, en línea con el apetito global por riesgo, y superó los 70,385.56 puntos.
El peso se fortalece
El alivio geopolítico también se reflejó en el mercado cambiario. El peso mexicano se apreció con fuerza, impulsado por la caída del dólar y el regreso de flujos hacia activos emergentes. En la apertura, el tipo de cambio operó en 17.43 pesos por dólar, y en la apertura se ubicó entre las monedas emergentes con mejor desempeño.
“El tipo de cambio es favorecido por un mayor apetito hacia las divisas de economías emergentes, así como por la corrección bajista del billete americano”, señaló Monex. El índice dólar (DXY) cayó a mínimos de cuatro semanas, reflejando la menor demanda por activos refugio tras la tregua.
Mejores perspectivas inflacionarias
El desplome en los energéticos también reconfigura las expectativas macroeconómicas. La caída del petróleo reduce el riesgo inmediato de un choque inflacionario persistente y, con ello, la presión sobre los bancos centrales para mantener tasas elevadas.
El análisis diario del CIO de UBS señala que precios del crudo por debajo de los 100 dólares —lejos de los niveles cercanos a 120 dólares vistos en semanas previas— “dejan a la economía mayor margen antes de que los efectos negativos se intensifiquen” y ayudan a contener las expectativas de inflación.
Sin embargo, la firma advierte que el alivio podría ser parcial, ya que la normalización del flujo energético tomará tiempo y persisten riesgos de reescalada. Aun así, un entorno de precios energéticos más moderados “debería limitar los riesgos inflacionarios y permitir que los mercados vuelvan a enfocarse en posibles recortes de tasas más adelante en el año”.
Con información de AFP