Un shock que ya presiona a la economía
El encarecimiento del crudo comienza a trasladarse a sectores intensivos en energía, pero lo hace principalmente en el transporte terrestre vía aumento de combustibles como la gasolina y el diésel. Los precios de la gasolina aumentaron en promedio 9.2% a nivel nacional, y se vende en 28.01 pesos el litro, según datos de Global Petrol Prices. Estos aumentos, según analistas, presionan todos los sectores de la economía, porque eleva los costos de la logística.
Aunque México es considerado un productor neto de petróleo, la mayor parte del petróleo que produce se destina a Estados Unidos para su refinación. Y a pesar de los esfuerzos, el país sigue siendo importador de gasolinas, gas y diésel.
Además, en México, donde 77.4% de la generación eléctrica depende de combustibles fósiles, según datos del Banco Interamericano de Desarrollo, el alza en los precios energéticos amplifica la vulnerabilidad externa y presiona a empresas estatales como la CFE, con posibles efectos en tarifas, subsidios y finanzas públicas.
Subsidios, inflación y presión fiscal
“La parte más volátil del presupuesto es el precio del petróleo y la volatilidad que tiene no se compara con la del PIB, por lo que ambas variables son las claves que mueven las finanzas públicas, pero el petróleo concentra mucho más riesgo”, señaló Rodrigo Mariscal, economista en jefe de la Secretaría de Hacienda, durante un seminario organizado por Fislac, acerca del impacto de la actual crisis energética en América Latina.
De hecho, el alza del petróleo también coloca presión directa sobre la política fiscal. El gobierno ha recurrido al estímulo del IEPS para contener el impacto en los precios de los combustibles, lo que ya ha implicado una pérdida recaudatoria de 15,800 millones de pesos.
Según el especialista de Hacienda, este mecanismo busca evitar efectos de segundo orden en la inflación, al amortiguar el traslado del encarecimiento energético hacia el consumidor final. Sin embargo, especialistas advierten que este tipo de subsidios, si se prolongan, pueden deteriorar el balance fiscal y limitar el margen de maniobra ante nuevos choques.
El propio gobierno ya reconoce el impacto. En la reciente publicación de los precriterios económicos, ajustó al alza su estimación de inflación para 2026 a 3.7% y elevó el precio promedio esperado del petróleo a 77.3 dólares por barril , muy por debajo de los niveles previos, lo que anticipa presiones adicionales si el conflicto se extiende.
“Este entorno obliga a los gobiernos a responder con mayor gasto o apoyo económico, pero en un contexto de altos déficits y deuda, lo que limita la capacidad de reacción ante nuevos shocks”, enfatizó Raphael Lam, jefe adjunto de división del Departamento de Asuntos Fiscales del FMI, en el seminario de la Fislac.
México mantiene una dependencia estructural del mercado estadounidense, que absorbe entre 60% y 80% de las exportaciones de crudo, particularmente por su capacidad para refinar petróleo pesado. No obstante, la disrupción global —especialmente en Medio Oriente— ha comenzado a redirigir flujos hacia Asia, presionando también las referencias occidentales.
En este contexto, el diferencial entre el precio presupuestado y el observado introduce volatilidad en los ingresos públicos, al tiempo que incrementa la exposición de la economía a factores externos, señalan expertos.