En México, el S&P/BMV IPC se sumaba al tono positivo global al avanzar 0.42% y ubicarse en 70,612 puntos. La plaza bursátil local extiende así la inercia alcista de sesiones previas, apoyada por un entorno externo más favorable y la expectativa de que el conflicto en Medio Oriente no escale nuevamente en el corto plazo.
De acuerdo con Monex, los mercados llegan al cierre de la semana con señales mixtas, luego de siete jornadas consecutivas de ganancias, mientras los inversionistas evalúan la solidez del alto al fuego de dos semanas entre Washington y Teherán. El mercado también asimila la fuerte caída semanal del petróleo, la mayor en nueve meses, tras el alivio temporal en el suministro global.
En el frente cambiario, el peso mexicano se apreciaba en operaciones overnight y cotizaba alrededor de 17.35 unidades por dólar, favorecido por la debilidad del dólar y una mayor toma de riesgo global. La moneda acumula una ganancia semanal cercana a 3%, reflejo de la menor aversión al riesgo y del ajuste en las expectativas sobre el conflicto.
En renta fija, el rendimiento del bono del Tesoro estadounidense a 10 años subía a 4.29%, mientras que su par mexicano descendía a 9.03%, en un ajuste que refleja expectativas divergentes sobre inflación y política monetaria en ambas economías.
Los mercados también se mantienen atentos a los datos de inflación en Estados Unidos, que mostraron un repunte anual a 3.3% en marzo , impulsado en parte por los energéticos, en un contexto donde el comportamiento del petróleo sigue siendo clave para las perspectivas de precios.
En commodities, los precios del petróleo operaban con ligeros avances intradía, con el WTI cerca de 98 dólares y el Brent alrededor de 96 dólares por barril, aunque todavía encaminados a cerrar la semana con fuertes pérdidas. En contraste, la mezcla mexicana logró recuperarse y cerró el jueves en 91.72 dólares por barril, con un avance de 2.1%.