La firma añadió que también se observa un incremento de la volatilidad implícita en los vencimientos de corto plazo, una señal de mayor demanda de coberturas cambiarias ante el riesgo de nuevos movimientos en el USD/MXN.
Wall Street cae y la BMV termina plana
El deterioro del apetito por riesgo también golpeó a las bolsas estadounidenses. El Dow Jones perdió 0.67%, el Nasdaq retrocedió 0.92% y el S&P 500 cayó 0.77%.
Las acciones fueron presionadas por la combinación de petróleo caro y mayores rendimientos de los bonos, debido a que unas tasas más altas incrementan el costo financiero de las empresas y reducen el atractivo relativo de las valuaciones bursátiles.
En México, el S&P/BMV IPC mostró mayor resistencia y terminó en 64,944.41 puntos, con una baja marginal de 0.07%, equivalente a 47.82 unidades.
Los inversionistas locales también asimilaron la publicación de la balanza comercial de México. En agosto se registró un superávit de 605 millones de dólares, después del déficit de 848 millones observado en julio, aunque la cifra quedó por debajo de las expectativas del mercado.
Entre enero y agosto, México acumuló un superávit comercial de 9,860 millones de dólares, frente al déficit de 913 millones registrado en el mismo periodo de 2025. Las exportaciones crecieron 40.4% anual en agosto, mientras las importaciones aumentaron 34.2%, informó el Inegi.
Peso queda a merced de Irán, petróleo y datos de EU
El comportamiento del tipo de cambio durante los próximos días dependerá en buena medida de dos frentes: cualquier avance diplomático entre Estados Unidos e Irán y los nuevos datos económicos estadounidenses.
La agenda incluirá cifras del mercado laboral, entre ellas las vacantes JOLTS, además de indicadores que permitirán evaluar la persistencia de las presiones inflacionarias. Mientras no exista una señal clara de distensión en Medio Oriente, el petróleo seguirá funcionando como un canal de transmisión hacia las expectativas de inflación y tasas de interés, mientras un dólar fortalecido y los elevados rendimientos de los bonos estadounidenses pueden mantener bajo presión a las monedas emergentes.