Sin embargo, Delgado-Moreira rechazó que exista resistencia generalizada de las administradoras mexicanas a aumentar su exposición a inversiones alternativas.
"Yo no veo que haya resistencia por ninguna parte. Lo que veo es que hay un crecimiento natural que lleva tiempo, no es instantáneo", afirmó.
El ejecutivo señaló que desarrollar equipos especializados, incorporar talento y concretar inversiones en infraestructura son procesos que requieren tiempo. Como ejemplo, explicó que una transacción de infraestructura de cierto tamaño puede tardar entre tres y seis meses, o incluso más, en estructurarse y financiarse.
También consideró que la regulación mexicana se encuentra entre las más avanzadas internacionalmente y que las administradoras cuentan con equipos directivos de alto nivel.
Por ello, distinguió entre la sofisticación del marco normativo y la composición efectiva de las inversiones. Mientras el primero permite avanzar hacia una mayor diversificación, las carteras todavía reflejan las condiciones históricas bajo las cuales se desarrolló el sistema mexicano.
Infraestructura, una oportunidad para las Afores
Uno de los destinos naturales de esta transformación, según Hamilton Lane, será la infraestructura, particularmente en sectores como energía, comunicaciones digitales, construcción y financiamiento de proyectos. Delgado-Moreira sostuvo que el interés de las Afores por estos activos continuará creciendo, tanto por las necesidades de inversión del país como por su potencial para contribuir al desarrollo económico.
A diferencia de la adquisición de bonos gubernamentales, las inversiones en proyectos privados requieren capacidades especializadas para evaluar riesgos, negociar estructuras de financiamiento y administrar inversiones de largo plazo. De ahí que la modernización de los portafolios no dependa únicamente de que exista espacio regulatorio para invertir en nuevos instrumentos, sino también de la capacidad de las administradoras para identificar y ejecutar operaciones.
El ejecutivo señaló que México cuenta con condiciones para seguir desarrollando estas capacidades y rechazó que la falta de talento represente una limitación estructural para la industria. Por el contrario, consideró que el crecimiento del ahorro pensionario y las oportunidades profesionales asociadas con la administración de esos recursos pueden atraer a más especialistas al sector.