El incentivo, por tanto, atacaría una de las barreras fiscales que enfrentan los accionistas, pero deja pendientes otros factores, tales como la preparación de las compañías, gobierno corporativo, liquidez del mercado y, especialmente, los mecanismos que permitan conectar a los inversionistas institucionales con las empresas que buscan capital.
Ariza también considera que el estímulo podría ampliarse en el futuro para abarcar emisiones subsecuentes y ofrecer mayor flexibilidad a las empresas que ya cotizan, de manera que el atractivo fiscal no se limite únicamente a su primera llegada al mercado.
El aumento de cuotas no sería el principal obstáculo
El mismo Paquete Económico plantea, por otra parte, un incremento de 16% en algunos derechos relacionados con inscripción, inspección y vigilancia que cobra la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV), lo que abrió la discusión sobre una posible señal contradictoria: incentivar fiscalmente las colocaciones mientras aumentan ciertos costos regulatorios.
BIVA considera que el incremento debe analizarse caso por caso, pero no lo identifica como un elemento suficientemente grande para determinar si una empresa decide o no entrar al mercado.
Ariza señaló que cualquier aumento de costos forma parte de la evaluación financiera de una colocación, aunque una salida a bolsa responde generalmente a una decisión estratégica de mediano y largo plazo y el ajuste de esas cuotas no debería, por sí mismo, ser determinante para abandonarla.
Para la industria, el problema de fondo sigue estando en generar suficientes compañías listas para cotizar y crear las vías para que el capital disponible pueda llegar hasta ellas.
BIVA asegura que lleva años trabajando en esa primera parte. A través de BIVA Impulsa ha trabajado con más de 200 empresas y ha visitado más de 750 compañías, particularmente para fortalecer aspectos como gobierno corporativo y preparación para acceder al mercado. Ariza evita, sin embargo, convertir ese universo en una previsión concreta sobre futuras OPIs, pues la decisión final depende de la estrategia de cada empresa.
Una nueva emisora que no será una OPI
El mercado mexicano sí se prepara para recibir una nueva empresa, aunque su llegada ejemplifica por qué un nuevo listado no necesariamente significa la reactivación de las ofertas iniciales. Grupo Financiero Inbursa solicitó listar a Inversiones de Capitales INCA, una compañía que surgirá de una escisión parcial del grupo financiero controlado por Carlos Slim y cuya función será invertir en empresas de distintos sectores.
INCA contará con un capital social de alrededor de 40,000 millones de pesos y aproximadamente 2,016 millones de acciones; los títulos serán distribuidos entre los actuales accionistas de Inbursa a razón de una acción de INCA por cada tres de GFInbursa. Slim y su familia conservarían 62.53% de la serie O-1, mientras alrededor de 37.7% quedaría en manos del público inversionista.
Pero la operación no será una OPI ni implicará levantar capital nuevo en el mercado. INCA llegará a la Bolsa Mexicana de Valores mediante la escisión y distribución de acciones entre los actuales accionistas de Inbursa, sin una oferta pública.