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Revista Digital
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Pixar se sube a la conversación sobre la adicción digital en menores con Toy Story 5

La franquicia quiere conectar con una generación de padres que creció con Toy Story y hoy enfrenta los desafíos de la crianza digital.
Toy Story 5 y el reto de mantener vigente una franquicia de 30 años
La nueva entrega pone a Jessie al frente de una historia sobre tecnología, amistad y conexión humana. (prensa.disneylatino.com)

Treinta años después de que Woody y Buzz aparecieron por primera vez en el cine, Pixar encontró un nuevo villano para Toy Story, pero esta vez no es otro juguete, tampoco el miedo al abandono ni el paso del tiempo. El enemigo ahora es una tableta.

Así es como Toy Story 5 llega este mes a la pantalla grande y con una historia que pone sobre la mesa una conversación que atraviesa hogares, escuelas y hasta mesas de trabajo: los niños juegan menos con juguetes físicos y pasan más tiempo frente a dispositivos electrónicos.

Andrew Stanton, director de la película y uno de los creativos históricos de Pixar, explicó durante una presentación de la historia en la Ciudad de México que la idea nació después de la pandemia, cuando el consumo de tecnología entre niños cambió radicalmente.

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“Cuando metes un iPhone a un cuarto todos se quedan viéndolo. Gana inmediatamente”, dijo el director al explicar el conflicto central de la nueva película.

Este fenómeno no es exclusivo de los adultos. Según datos de Unicef, en México, 50% de las niñas y niños entre 6 y 11 años son usuarios de internet o de una computadora y en el caso de los adolescentes de 12 a 17 años, entre el 80 y 94% usan internet o una computadora.

En este contexto, la saga de Toy Story intenta mantenerse vigente hablando del uso de los dispositivos móviles en la crianza de los menores de edad, algo que toca directamente a las nuevas generaciones de padres. Muchos de los niños que crecieron con Woody hoy tienen hijos y enfrentan el mismo dilema que la película toca. ¿Cómo competir contra las pantallas?

Pixar asegura que no busca dar respuestas absolutas. Lindsey Collins, productora ejecutiva, contó que incluso padres que ya vieron fragmentos de la cinta les preguntaron cuál era la solución al problema tecnológico y su respuesta fue simple. “No sabemos. Es algo muy complicado”, apuntó Stanton.

La historia además es un parteaguas importante dentro de la franquicia. El personaje de Jessie tomará un rol central y enfrentará el miedo de perder la conexión con Bonnie frente a dispositivos que prometen entretenimiento inmediato y conexión digital.

La película también tocará un punto sensible para Pixar: la amistad y las conexiones humanas. Stanton y Collins explicaron que, después de muchos borradores, entendieron que el corazón de la historia no estaba solo en la tecnología, sino en la importancia de las relaciones que marcan una vida incluso cuando duran poco tiempo.

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El negocio de una nostalgia que sigue vendiendo

El reto para Disney es creativo, pero sobre todo comercial. Con más de 3,200 millones de dólares recaudados en taquilla por sus películas, Toy Story se ha consolidado hasta ahora como una de las propiedades intelectuales más valiosas de Pixar.

La primera película redefinió la animación digital en 1995 y abrió el camino para que Disney construyera un negocio multimillonario basado en licencias , parques temáticos, videojuegos y mercancía.

Rodrigo Díez, experto en branding, considera que el éxito de franquicias como Toy Story está en entender cómo funcionan los códigos culturales y emocionales alrededor de sus personajes.

“Las marcas no son las que determinan si un objeto tiene chiste o no; son los consumidores quienes definen qué es divertido para ellos”, explica.

Para el especialista, Disney ha sabido convertir sus películas en universos de consumo que sobreviven décadas gracias a la conexión emocional con las audiencias.

El vínculo emocional sigue siendo el activo más fuerte de Toy Story. Incluso Stanton reconoció que hoy existen adultos que conservan juguetes de infancia por culpa de la película. “Creamos generaciones de acumuladores”, bromeó el director durante la charla.

La diferencia es que ahora Pixar ya no compite únicamente contra otras franquicias infantiles . También lo hace contra plataformas como TikTok, videojuegos, tabletas y un ecosistema digital que cambió por completo la manera en que los niños se entretienen.

En ese sentido, hoy el verdadero reto que tiene Disney con su franquicia de Toy Story no es mantener vivos a los juguetes, sino mantener viva la imaginación en los pequeños consumidores.

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