El negocio de una nostalgia que sigue vendiendo
El reto para Disney es creativo, pero sobre todo comercial. Con más de 3,200 millones de dólares recaudados en taquilla por sus películas, Toy Story se ha consolidado hasta ahora como una de las propiedades intelectuales más valiosas de Pixar.
La primera película redefinió la animación digital en 1995 y abrió el camino para que Disney construyera un negocio multimillonario basado en licencias , parques temáticos, videojuegos y mercancía.
Rodrigo Díez, experto en branding, considera que el éxito de franquicias como Toy Story está en entender cómo funcionan los códigos culturales y emocionales alrededor de sus personajes.
“Las marcas no son las que determinan si un objeto tiene chiste o no; son los consumidores quienes definen qué es divertido para ellos”, explica.
Para el especialista, Disney ha sabido convertir sus películas en universos de consumo que sobreviven décadas gracias a la conexión emocional con las audiencias.
El vínculo emocional sigue siendo el activo más fuerte de Toy Story. Incluso Stanton reconoció que hoy existen adultos que conservan juguetes de infancia por culpa de la película. “Creamos generaciones de acumuladores”, bromeó el director durante la charla.
La diferencia es que ahora Pixar ya no compite únicamente contra otras franquicias infantiles . También lo hace contra plataformas como TikTok, videojuegos, tabletas y un ecosistema digital que cambió por completo la manera en que los niños se entretienen.
En ese sentido, hoy el verdadero reto que tiene Disney con su franquicia de Toy Story no es mantener vivos a los juguetes, sino mantener viva la imaginación en los pequeños consumidores.