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Pyongyang destruye la oficina de relaciones con Corea del Sur

La explosión de las instalaciones ubicadas en la ciudad fronteriza de Kaesong elevó la tensión entre ambos países a niveles no vistos desde finales de 2017.
mar 16 junio 2020 10:47 AM
Distanciamiento
Desde el fracaso de la segunda reunión entre Donald Trump y Kim Jong Un, Pyongyang había retirado a sus representantes de las oficinas de relaciones intercoreanas.

Corea del Norte destruyó este martes la oficina de enlace intercoreana situada en su territorio en aparente respuesta al envío de propaganda contraria al régimen desde el Sur y elevó de nuevo la tensión en la península a cotas no vistas desde finales de 2017.

"Corea del Norte hizo estallar la oficina de Kaesong a las 14:49 horas" locales (12:49 am, hora de la Ciudad de México), dijo en un mensaje a la prensa el ministerio, que se encarga de las relaciones entre las dos Coreas

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Poco antes, la agencia de prensa surcoreana Yonhap informó de la explosión y de una intensa humareda que salía del complejo industrial donde se encuentra esta oficina, abierta hace hace menos de dos años.

Pionyang ya había amenazado hace unos días con destruir esta simbólica oficina en el marco de su reciente subida de tono contra Seúl debido al envío de globos con propaganda contraria al régimen por parte de activistas desde el Sur.

El Norte pareció ignorar el hecho de que el Ejecutivo sureño denunciara de inmediato a estos grupos de activistas para impedir que vuelvan a enviar panfletos y, por boca de Kim Yo Jong, hermana del líder norcoreano Kim Jong-un, advirtió el fin de semana sobre la posibilidad de demoler el edificio.

"Dentro de poco la inútil oficina de relaciones entre el Norte y el Sur quedará completamente destruida", dijo el fin de semana Kim.

Corea del Norte quiere cortar las líneas de comunicación con Seúl

Minutos antes de la detonación a cargo del Norte, el ministro de Unificación surcoreano, Kim Yeon Chul, dijo ante la comisión parlamentaria de Exteriores que, al margen de las amenazas de Kim, el derribo había sido "preanunciado en parte" al Sur por parte del régimen.

Horas después, Pionyang también confirmó en sus medios de propaganda la destrucción del edificio como parte de su decisión de "interrumpir todas las líneas de comunicación" entre ambos países.

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Algunos expertos creen que Pyongyang intenta provocar una crisis con Seúl en un momento en que las negociaciones sobre su programa nuclear están paralizadas.

Desde principios de este mes, Pyongyang multiplica los ataques verbales contra su vecino, sobre todo contra los desertores norcoreanos que desde el Sur envían folletos de propaganda hacia el norte por encima de la zona desmilitarizada (DMZ) entre las dos Coreas.

La semana pasada, el régimen norcoreano anunció el cierre de sus canales de comunicación política y militar con el "enemigo" surcoreano.

Los folletos, lanzados con globos hacia territorio norcoreano o dentro de botellas que lanzan al río que marca la frontera, suelen contener críticas a Kim Jong Un en materia de derechos humanos o por su programa nuclear.

El Ejecutivo surcoreano convocó una reunión de su Consejo de Seguridad Nacional tras conocerse la noticia y al término del encuentro expresó en un comunicado que "lamenta profundamente" la acción norcoreana.

La destrucción del edificio golpea "las expectativas de aquellos que desean impulsar las relaciones intercoreanas y establecer la paz en la península", reza el documento, que dejó claro que "la responsabilidad de todos los incidentes que acarree (la acción de Pionyang) recae enteramente sobre el Norte".

En ese sentido, Seúl advirtió que si el Norte continúa dando pasos para empeorar la situación responderá "con firmeza".

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Las frustraciones de Pyongyang

Según Cheong Seong Chang, director del Centro de Estudios Norcoreanos del Instituto Sejong de Seúl, "Corea del Norte está frustrada por el hecho de que el sur no proponga un plan alternativo para relanzar las negociaciones entre Estados Unidos y el Norte, dejándola sola para crear un clima propicio a la reanudación".

"Por eso llegó a la conclusión que el Sur fracasó en tanto que mediador en el proceso", afirmó.

Habilitada con un coste para el Sur de casi 9 millones de dólares en septiembre de 2018 en la ciudad fronteriza norcoreana de Kaesong, la oficina supuso uno de los hitos del acercamiento diplomático emprendido ese año por ambos vecinos, técnicamente aún en guerra.

La apertura de esta instalación se acordó en la cumbre que en septiembre de aquel año mantuvieron en Pionyang el presidente sureño Moon Jae In y Kim Jong Un, que se reunieron tres veces en 2018, todo un logro teniendo en cuenta que en los 73 años anteriores los líderes de las dos Coreas solo se habían visto en dos ocasiones.

Durante varios meses, los representantes de los dos países estuvieron allí, hasta que Pyongyang decidió retirar a su personal tras el fracaso de la segunda cumbre entre el líder norcoreano y el presidente estadounidense Donald Trump.

En enero, la epidemia de nuevo coronavirus llevó a suspender las actividades.

La pandemia ha afectado también la débil economía norcoreana, al dejarla sin ingresos por turismo y con un desplome en la inversión extranjera.

El relator de la ONU para la situación de los Derechos Humanos en Corea del Norte, Tomás Ojea Quintana, ya destacó la semana pasada la "alarmante" situación en ese país, marcada por la escasez de alimentos, la malnutrición de parte importante de su población y, en fin, los efectos de la pandemia.

A su vez, el canciller norcoreano, Ri Son Gwon, condenó el viernes el hecho de que Estados Unidos no hiciera ninguna concesión a la hora de levantar sanciones sobre Pionyang pese a los gestos del régimen desde 2018 (entre ellos la suspensión de pruebas nucleares y de misiles intercontinentales).

Ri advirtió que, por ello, Corea del Norte buscará fortalecer su programa atómico, en lo que pareció un mensaje destinado a tratar de forzar el reinicio de las negociaciones sobre desnuclearización y, ante todo, sobre el posible levantamiento de sanciones.

La Guerra de Corea (1950-1953) terminó con un armisticio, no con un acuerdo de paz, lo que significa que los dos vecinos todavía están técnicamente en guerra.

Con información de AFP y EFE

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