El número de casos de COVID-19 alcanzó este martes un máximo de siete meses en China tras detectarse un foco de contagios en un centro de tests, mientras la variante delta pone a prueba los esfuerzos del gobierno de Pekín para controlar la epidemia.
La prensa estatal describe el actual brote como el más grave desde que el virus surgió a finales de 2019 en la ciudad de Wuhan, en el centro del país. Después las autoridades consiguieron reducir el número de casos positivos a casi cero, lo que permitió la reanudación de la actividad económica, aunque con algunas restricciones
Pero ahora, los casos vuelven a aumentar.