Estancamiento diplomático
El Kremlin expresó el martes su descontento tras la promesa de Trump de enviar más armas a Ucrania, días después de decir que suspendía algunos envíos de armamentos porque esto favorecía que "continúen las hostilidades".
Ucrania pide desde hace meses a sus aliados occidentales, incluyendo Estados Unidos, sistemas de defensa antiaéreo para proteger a sus ciudades y pueblos de los ataques rusos en una guerra que ya ha dejado decenas de miles de muertos, civiles y militares, en ambos bandos.
A pesar de la presión ejercida por Donald Trump, Moscú y Kiev se mantienen firmes en sus posiciones y aún están lejos de alcanzar un acuerdo, ya sea una tregua o un arreglo a más largo plazo.
Por el momento no se ha anunciado una tercera ronda de conversaciones entre rusos y ucranianos, tras dos reuniones poco fructíferas celebradas en Turquía a mediados de mayo y principios de junio.
Frente a este statu quo diplomático, los dirigentes ucranianos acusan a Moscú de buscar "ganar tiempo", en un momento en que el ejército ruso, superior en número y armamento, sigue ganando terreno en el este de Ucrania.
A principios de semana, Moscú afirmó haber tomado su primera ciudad en la región de Dnipropetrovsk (centro-este).
El presidente ruso, Vladimir Putin, sabe que el tiempo juega a su favor, ya que su ejército ocupa casi el 20% del territorio ucraniano. Recientemente volvió a negar la soberanía ucraniana, al asegurar que considera que "los pueblos ruso y ucraniano son un solo pueblo".
"En ese sentido, toda Ucrania nos pertenece", afirmó en junio.
Estas declaraciones, que ilustran el abismo que separa a los dos bandos, provocaron la indignación de Kiev, que las calificó de "cínicas" y vio en ellas la prueba del "desprecio total" de Rusia por los esfuerzos de paz para poner fin a la guerra desencadenada tras la invasión rusa de Ucrania en febrero de 2022.