En julio de 2013, España ya sufrió una grave tragedia ferroviaria con el descarrilamiento de un tren poco antes de llegar a la ciudad gallega de Santiago de Compostela (noroeste), que dejó 80 muertos.(AFP)
AFP
Un choque entre dos trenes de alta velocidad ocurrido en el sur de España dejó al menos 39 personas muertas y más de un centenar de heridos, en un accidente que mantiene en curso labores de rescate e investigación. El siniestro ocurrió cerca del municipio de Adamuz, en Andalucía, y obligó al despliegue de maquinaria pesada ante la posibilidad de localizar más víctimas entre los vagones afectados.
Mientras avanzan los trabajos para retirar los convoyes y se identifican a las personas fallecidas, autoridades españolas reconocen que las causas del accidente aún no están claras. La colisión provocó la suspensión de servicios ferroviarios, generó reacciones de líderes nacionales e internacionales y reavivó el recuerdo de otras tragedias ferroviarias registradas en el país en años recientes.
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Balance en alza
El balance de la tragedia ocurrida en la región de Andalucía, en el sur del país, aumentó a 39 muertos a primera hora de la mañana del lunes, según una portavoz del Ministerio del Interior.
"Estamos esperando para que en esta misma mañana (...) se pueda instalar la maquinaria pesada, que son las grúas, que puedan levantar prácticamente el vagón uno, dos y tres del Alvia, que es el tren que se ha llevado la peor parte", indicó el presidente de Andalucía, Juanma Moreno Bonilla, en la televisión regional. "Previsiblemente, cuando se levante podremos encontrar (más) personas fallecidas", agregó.
La catástrofe dejó también más de 120 heridos, de los que 48 personas seguían hospitalizadas a mediodía del lunes, 12 en cuidados intensivos, según los servicios de emergencia.
¿Qué ocurrió?
Varios dirigentes europeos, como el presidente francés Emmanuel Macron o el jefe del Gobierno alemán Friedrich Merz, expresaron sus condolencias. El papa León XIV afirmó estar "profundamente apenado" con lo ocurrido.(-UGC/AFP)
La colisión ocurrió a las 19:45 locales cerca de Adamuz, unos 200 km al norte de Málaga. Un tren del operador privado Iryo descarriló cuando cubría la ruta de Málaga a Madrid con unas 300 personas a bordo, y chocó con un tren de la compañía pública Renfe, que iba desde la capital a Huelva llevando a 184 pasajeros.
Los primeros elementos de la investigación apuntan a que los últimos vagones del Iryo descarrilaron, y a continuación el otro convoy, que venía en sentido contrario, colisionó contra ellos.
"La cabecera del tren que circulaba de Madrid a Huelva ha impactado, esto es lo que de momento sabemos, con uno o varios de esos coches que se habían cruzado", explicó en la madrugada el ministro de Transporte, Óscar Puente. El impacto fue tan violento que los dos primeros vagones del Madrid-Huelva salieron despedidos, indicó.
"Parece una película de terror", relató un pasajero, Lucas Meriako, que se encontraba a bordo del tren de Iryo, al canal La Sexta.
"Se sintió un golpe muy fuerte por detrás y la sensación de que todo el tren se iba a caer", agregó.
Imágenes aéreas de la Guardia Civil mostraron cómo quedaron los trenes, bastante lejos el uno del otro.
El más dañado parece el de Renfe, con parte de sus vagones completamente volcados y convertidos en amasijos de hierro.
Cientos de metros más adelante, se ve el convoy rojo de Iryo, con la mayoría de sus vagones aún sobre las vías, pero sus dos últimos coches tumbados.
La compañía dijo que el tren se había fabricado en 2022 y que su "última revisión se realizó el pasado 15 de enero".
Los primeros elementos de la investigación apuntan a que los últimos vagones del Iryo descarrilaron, y a continuación el otro convoy, que venía en sentido contrario, colisionó contra ellos.(THOMAS COEX/AFP)
El ministro de Transportes calificó el accidente de "tremendamente extraño".
Puente explicó que el tren era "prácticamente nuevo (...) que no sé si llega a cuatro años y también la vía es una vía completamente renovada". Según afirmó, se invirtieron unos 700 millones de euros (unos 813 millones de dólares) en la vía y en mayo se terminaron "los trabajos de sustitución de cambios y de desvíos".
"Todos los expertos en materia ferroviaria (...) están tremendamente extrañados del accidente", agregó.
"El fallo humano está prácticamente descartado", aseguró de su lado el presidente de Renfe, Álvaro Fernández Heredia, en la radio pública, describiendo un accidente en "circunstancias extrañas".
"Ahora mismo la Guardia Civil está centrada en identificar a las víctimas y el trabajo de criminalística. Sobre la investigación, lo que podemos decir que en este momento la está llevando a cabo la Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios", indicó a la prensa Rosa Reina, una portavoz de la Guardia Civil, desde Adamuz.
España, conmocionada
El presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, anuló su agenda del lunes para acudir al lugar del accidente, anunció su equipo.
La familia real, de su lado, tiene previsto visitar la zona el martes.
Varios dirigentes europeos, como el presidente francés Emmanuel Macron o el jefe del Gobierno alemán Friedrich Merz, expresaron sus condolencias. El papa León XIV afirmó estar "profundamente apenado" con lo ocurrido.
Una tragedia ferroviaria golpea a Andalucía. Pensamientos para las víctimas, sus familias y todo el pueblo español. Francia está a vuestro lado.
Las consecuencias del accidente se sentían también en la estación de Atocha, en Madrid, que tiene el tráfico ferroviario suspendido de momento hacia Andalucía. Junto a los anuncios de los trenes hacia el sur, parpadeaba la señal roja de "Cancelado".
"No nos dan opciones, dicen que hasta el miércoles no hay trenes", lamentaba Mireia Jiménez, una cocinera de 55 años residente en Málaga, que había viajado para pasar el fin de semana en Madrid.
En julio de 2013, España ya sufrió una grave tragedia ferroviaria con el descarrilamiento de un tren poco antes de llegar a la ciudad gallega de Santiago de Compostela (noroeste), que dejó 80 muertos.