El ministro israelí de Defensa, Israel Katz, informó que Jatib fue "eliminado" en un bombardeo nocturno y anunció que su gobierno dio carta blanca al ejército para abatir a cualquier dirigente de la república islámica en el punto de mira.
El líder supremo, Mojtaba Jamenei, advirtió que los responsables del ataque pagarán por la sangre derramada, tras una serie de asesinatos de altos mandos.
Además de Jatib y Larijani, también han muerto en los ataques el líder supremo, Ali Jamenei; el comandante de la Guardia de la Revolución Islámica, Mohammad Pakpour; el ministro de Defensa, Aziz Nasirzadeh; el jefe del Consejo Nacional de Defensa, Ali Shamkhani, y el comandante de la fuerza paramilitar Basij, Gholamerza Soleimani.
Desde junio de 2025, cuando Israel e Irán libraron una guerra de 12 días, más de la mitad de la alta dirección del país en Teherán ha sido asesinada, incluidos científicos nucleares y los jefes de la industria armamentística.
Israel presenta los asesinatos de altos funcionarios iraníes como una manera de allanar el camino para el derrocamiento o colapso de la República Islámica.
"Estamos socavando este régimen con la esperanza de darle al pueblo iraní la oportunidad de eliminarlo”, dijo el primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, el martes, después del asesinato de Larijani.
Un cambio de régimen en Irán privaría a muchos de los enemigos regionales de Israel —como Hezbolá en Líbano o Hamás en Gaza— de la financiación, el entrenamiento y las armas iraníes, lo que podría transformar la seguridad de Israel.
Los asesinatos de líderes iraníes parecen estar diseñados "para desintegrar progresivamente el Estado", dijo un exoficial de inteligencia británico a The Economist , a través de los tres pilares principales del régimen: la Guardia Revolucionaria, los clérigos islámicos y la burocracia.