"Estamos más que nunca cerca, mediante la oración, de los cristianos de Oriente Medio, que sufren las consecuencias de un conflicto atroz y que, en muchos casos, no pueden vivir plenamente los ritos de estos días santos", continuó el papa después de la oración del Ángelus.
"Incluso mientras la Iglesia contempla el misterio de la Pasión del Señor, no podemos olvidar a quienes, hoy, participan concretamente en su sufrimiento (...) Elevemos nuestra oración al Príncipe de la paz, para que sostenga a los pueblos heridos por la guerra y abra caminos concretos de reconciliación y de paz", prosiguió el sumo pontífice.
El domingo 22 de marzo, el papa había señalado que seguía "observando con consternación la situación en Oriente Medio, así como en otras regiones del mundo desgarradas por la guerra y la violencia ".
"No podemos guardar silencio ante el sufrimiento de tantas personas, víctimas inocentes de estos conflictos. Lo que les hiere a ellos hiere a la humanidad entera. La muerte y el dolor provocados por estas guerras son un escándalo para toda la familia humana y un clamor ante Dios", añadió el papa.