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Delcy Rodríguez reconfigura el poder en Venezuela bajo la sombra de Estados Unidos

Tras la caída de Nicolás Maduro, la presidenta interina depura la cúpula militar y vira el modelo económico, sin avanzar hacia una apertura democrática.
mar 31 marzo 2026 05:55 AM
El presidente interino de Venezuela, Delcy Rodríguez, celebra una reunión con la delegación del gobierno colombiano en el Palacio Presidencial de Miraflores en Caracas el 13 de marzo de 2026.
El gobierno de Rodríguez en teoría es interino, aunque reformó parte del gabinete y los mandos castrenses, en medio del temor latente de un golpe de Estado. (FOTO: JUAN BARRETO/AFP)

Delcy Rodríguez está en la cabecera de la mesa; en los flancos, generales de uniforme. Con menos de tres meses al frente de la presidencia de Venezuela, depuró los mandos militares para alinearlos con Estados Unidos, la fuerza detrás de su poder.

Rodríguez asumió funciones después de la captura de Nicolás Maduro el 3 de enero en una incursión militar estadounidense, que incluyó bombardeos a Caracas y no encontró resistencia de la Fuerza Armada venezolana, un pilar del chavismo durante sus 27 años en el poder.

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Su gobierno en teoría es interino, aunque reformó parte del gabinete y los mandos castrenses, en medio del temor latente de un golpe de Estado. El 3 de abril, se cumplirá el primer plazo de 90 días de su gobierno interino, pero es probable que el Tribunal Supremo de Justicia le otorgue una prórroga por el mismo periodo.

¿Cuáles son las principales destituciones implementadas por Rodríguez?

Destituyó a Vladimir Padrino como ministro de Defensa, cargo que ocupó por un récord de casi 12 años, y nombró en su lugar a Gustavo González López, que antes comandó las dos agencias de inteligencia acusadas de tortura.

Además, sustituyó al comandante operacional, que es el segundo al mando, y a los jefes de todos los componentes de la Fuerza Armada.

González López, de 65 años, es el militar de "más confianza" de la nueva presidenta, indicó a la AFP un general en retiro que pidió el anonimato.

Antes de ser ministro, fue jefe de la guardia presidencial y de la agencia de contrainteligencia Dgcim, otro temido cuerpo de seguridad acusado de torturas. En ese cargo recibió en Caracas al jefe de la CIA pocos días después de la captura de Maduro.

Es un hombre "reservado, paranoico", de acuerdo con fuentes de la agencia francesa. Pero al mismo tiempo es "sociable y supo maniobrar su ascenso congraciándose con distintos bandos militares”.

González López trabajó en Petróleos de Venezuela (PDVSA) en 2024, cuando Delcy Rodríguez era ministra de Hidrocarburos.

La presidenta designó igualmente a Rafael Prieto Martínez como jefe del Comando Estratégico Operacional, considerado el número dos de la Fuerza Armada y responsable de la tropa. También sustituyó a los comandantes generales de todos los componentes militares, así como a los generales responsables de las regiones.

Mucho antes, el 16 de enero, Rodríguez destituyó a Alex Saab, un supuesto testaferro de Maduro, como ministro de Industrias. No ha sido visto en público desde entonces.

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¿Cuál es la influencia de Estados Unidos en estos cambios?

Estos nombramientos solo fueron posibles con el aval de Washington. El presidente Donald Trump ha dicho estar a cargo de Venezuela.

La agenda incluye imponer de nuevo la doctrina militar estadounidense, como fue antes de que Hugo Chávez abriera la puerta a la influencia rusa y cubana, de acuerdo con el general en retiro.

Venezuela mantuvo históricamente una relación militar estrecha con Estados Unidos, al que compraba armas y enviaba a sus oficiales a entrenarse.

Chávez cambió el paradigma y destinó millones para un nuevo arsenal militar de origen ruso principalmente, que incluyó desde fusiles hasta aviones caza Sukhoi.

González López "es ahora el hombre de Estados Unidos en la Fuerza Armada", dijo a la AFP Sebastiana Barráez, periodista especializada en temas militares. "Es un hombre pragmático, que no está comprometido ideológicamente con la izquierda".

"Todos los cambios van en camino a una transición" bajo "instrucciones" de Washington, dijo Cleberth Delgado, un exfuncionario de inteligencia en el exilio en Colombia.

Otros cambios favorables a Estados Unidos

Rodríguez asumió el poder y cambió totalmente el discurso "antiimperialista" que caracterizó al gobierno venezolano por décadas. Entregó control del petróleo al gobierno de Donald Trump, e impulsa reformas para atraer inversiones en este sector y en minería, especialmente de Estados Unidos.

Estados Unidos empezó rápidamente a levantar las sanciones para el sector petrolero venezolano. Washington mantiene los ingresos por la venta del crudo venezolano en una cuenta bancaria bajo su control.

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Ambos países reanudaron además sus relaciones diplomáticas, rotas en 2019. Este cambio quedó consolidado el lunes, con la reapertura de la embajada estadounidense en Caracas, según informó el Departamento de Estado.

¿Y la apertura política?

Delcy impulsó una ley de amnistía con la que unos 700 presos políticos, incluidos importantes colaboradores de Machado, quedaron en libertad. Unos 500 permanecen aún tras las rejas.

Activistas de derechos humanos califican la ley de amnistía como un instrumento excluyente que se aplica con discrecionalidad y no garantiza la reparación de las víctimas. El más reciente balance oficial da cuenta de 8,146 amnistiados.

La oposición, por su parte, comienza a movilizarse de nuevo. La sede del Partido Vente Venezuela, de la Nobel de la Paz, María Corina Machado, reabrió el sábado, con la asistencia de 300 de sus seguidores.

Machado salió de Venezuela de manera clandestina para recibir el Nobel en Oslo hace más de tres meses. Ha prometido que volverá al país caribeño, pero aún no hay una fecha específica.

“El régimen está herido. Irremediablemente. Y se está desmontando. De hecho, siguiendo instrucciones del presidente Trump, están desmantelando sus propias estructuras represivas y de corrupción. Un paso importantísimo para avanzar hacia la transición. Pero esta transición ya está en marcha”, dijo la líder en una entrevista con la agencia AFP hace una semana.

Sin embargo, la presión estadounidense para una apertura democrática es mucho menor que la que hubo en temas económicos.

“Pareciera que los Rodríguez están dispuestos a darle a Estados Unidos lo que demanda en materia económica, pero no están dispuestos a una apertura política”, dijo Benigno Alarcón, profesor universitario y exdirector del Centro de Estudios Políticos y de Gobierno de la Universidad Católica Andrés Bello, al diario colombiano El Tiempo.

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