Xi tampoco se encuentra en una posición fácil ante este conflicto. “A China le importa mucho que se reabra el estrecho de Ormuz, pero también ha sido un aliado tradicional de Irán”, explicó José Joel Peña, académico de Relaciones Internacionales de la Facultad de Estudios Superiores Acatlán de la UNAM.
China es el mayor comprador de petróleo del Golfo y el principal destino del crudo iraní, a pesar de las sanciones impuestas por Estados Unidos, lo que puede exponer a Beijing a recibir a su vez un castigo por parte de Washington.
Un conflicto incómodo para Trump y preocupa a Xi
La cumbre se produce en un momento difícil para Donald Trump, que se enfrenta a sondeos catastróficos y a un repunte de la inflación en Estados Unidos, alimentada por la guerra contra Irán.
El encuentro también se organiza en un momento incierto para la economía china, confrontada a un débil consumo interno y a una persistente crisis de deuda en el sector inmobiliario.
“Por eso el conflicto armado incomoda a Trump y preocupa a Xi Jinping, porque encarece la energía, afecta la seguridad marítima, reduce la previsión económica con todo lo que implica, sobre todo, en términos de la inflación”, dijo Peña.
Las negociaciones diplomáticas entre Irán y Estados Unidos se encuentran en un punto muerto, después de que Trump rechazara el domingo la respuesta iraní a su plan de paz. Ambos gobiernos se acusan de hacer peticiones inaceptables, lo que ha dificultado llegar a un acuerdo de paz.
A lo largo del conflicto, que dio inicio el 28 de febrero, China ha buscado presentarse como un actor responsable, en contraposición con su rival estratégico. El país asiático ha buscado ser un mediador informal en el conflicto. Sin embargo, corre el riesgo de parecer alineado con la agenda estadounidense si ayuda a destrabar el conflicto.
Al considerar que China no había causado "problemas" frente al bloqueo impuesto por Estados Unidos a los puertos iraníes, Trump declaró sobre su homólogo chino que "es alguien con quien nos llevamos bien”.