Los científicos argentinos trabajaron durante el brote de hace unos años en comprender una enfermedad de la que se tenía muy poca información. La transmisión humana había sido descubierta en 1996, en el pueblo vecino El Bolsón.
En el brote de 2018, un centenar de personas fue puesto bajo aislamiento obligatorio, en una escena que anticipó, un año antes, los rigores de la pandemia de covid-19.
“Por ahora todo nos indica que parece una situación muy parecida a la de 2018, con la novedad de que es en un barco y con gente de muchas nacionalidades, muchas edades, pero digamos, no sabemos cómo se comportarán los virus una vez que salen de su espacio natural, cómo se van a comportar una vez llegan a la población humana”, explicó Zulma Cucunubá, directora del Instituto de Salud Pública de la Universidad Javeriana, a Expansión.
Cucunubá llama la atención sobre el trabajo de los investigadores argentinos para comprender mejor la enfermedad. Por ejemplo, de acuerdo con un estudio publicado en el New England Journal of Medicine, los investigadores encontraron transmisión de persona a persona sin contacto estrecho.
Sin embargo, el trabajo de los científicos argentinos se encuentra en riesgo, advierte la epidemióloga.
“Necesitamos que los científicos argentinos, que son quienes han estudiado este virus por décadas y quienes lo conocen mejor, hagan las investigaciones en Argentina. Y nos encontramos en una situación en que se ha desfinanciado la ciencia en Argentina”, señala la investigadora.
La directora del Instituto de Salud Pública de la Universidad Javeriana recuerda que, además, el país sudamericano anunció su intención de abandonar la Organización Mundial de la Salud (OMS), una decisión alineada a Estados Unidos, que anunció su salida de la agencia sanitaria de Naciones Unidas tras el regreso de Donald Trump al poder, el 20 de enero de 2025.
“En un escenario pandémico, ¿cómo vamos a hacer si el control de estos brotes requiere acción coordinada de los países?”, se pregunta la investigadora.