Se espera que el gobierno estadounidense apele esta decisión.
La Cámara de Comercio de Estados Unidos también había impugnado las tarifas en una demanda separada, pero el tribunal se puso del lado de la administración Trump a finales del año pasado.
Trump anunció en septiembre esta medida relativa a las visas H-1B, que permiten a trabajadores extranjeros con cualificaciones específicas, como científicos, ingenieros o programadores informáticos, ejercer en Estados Unidos.
Cuando fue anunciada, la tarifa de 100,000 dólares dio a las empresas apenas 36 horas de aviso antes de entrar en vigor, lo que desencadenó caos y confusión sobre cómo funcionaría y a quién afectaría.
Antes del decreto de Trump, las tarifas de solicitud de visa H-1B rara vez superaban los 5,000 dólares por trabajador en total, excluyendo los gastos de los abogados. Las universidades y organizaciones sin fines de lucro pagaron una tarifa más baja que los empleadores privados.
La tasa para la visa H-1B forma parte de una ofensiva migratoria más amplia de Trump, quien ha desplegado una campaña masiva contra los migrantes desde su regreso a la Casa Blanca. El mandatario sostuvo anteriormente que hay un abuso del sistema de visas H-1B para reemplazar a trabajadores estadounidenses con extranjeros dispuestos a trabajar por menos dinero.
Estados Unidos otorga 85,000 de esos visados al año mediante un sistema de sorteo, e India representa tres cuartas partes de los beneficiarios.
El visado H-1B se concede inicialmente por un período de tres años, que puede prorrogarse hasta seis.
Empresarios tecnológicos —incluido Elon Musk, antiguo aliado cercano de Trump— han alertado contra atacar las visas H-1B, ya que Estados Unidos no cuenta con suficiente talento local para cubrir vacantes importantes en el sector tecnológico.