Días después de atrapar a Maduro, la administración Trump contrató a dos empresas comercializadoras de materias primas para vender petróleo venezolano: Vitol Group y Trafigura Group.
Los primeros cargamentos comercializados por Vitol y Trafigura generaron alrededor de 500 millones de dólares, que se mantuvieron temporalmente en cuentas supervisadas por los Estados Unidos, la principal de ellas en Qatar, mientras Washington decidía cómo desembolsarlos.
El Secretario de Estado, Marco Rubio, dijo en una audiencia ante el Congreso en enero, que 300 millones de dólares se destinaron al sistema cambiario de Venezuela a través de cuatro bancos privados, siguiendo las normas del Banco Central destinadas a aliviar la presión sobre la moneda nacional, el bolívar, mientras que los otros 200 millones de dólares "todavía estaban" en la cuenta.
El jefe de la diplomacia estadounidense, uno de los artífices del derrocamiento de Maduro, dijo que la administración estadounidense llevaría a cabo una auditoría retroactiva sobre los fondos que pasaron por la cuenta de Qatar.
En febrero, el Secretario de Energía, Chris Wright, dijo durante una entrevista con la cadena NBC que los 500 millones de dólares completos habían sido transferidos a Venezuela y que la administración utilizaría cuentas del Tesoro estadounidense en el futuro.
“Sin embargo, el gobierno estadounidense aún no ha proporcionado una contabilidad pública de la cuenta de Qatar, incluyendo cómo se gastaron los fondos o qué salvaguardas se implementaron para evitar la corrupción y el lavado de dinero”, indica Vigil, quien trabajó como asesora senior de la política de sanciones del Departamento del Tesoro estadounidense.
En abril, un testigo del Departamento de Estado le dijo al Congreso que el departamento había autorizado el desembolso de alrededor de 3,000 millones de dólares a Venezuela, pero el testigo no sabía cuánto dinero quedaba en las cuentas del Tesoro estadounidense.