Un ejemplo es Corea del Sur, en julio, Kia anunció una inversión de 649 millones de dólares para ampliar y modernizar su planta de Pesquería, Nuevo León, donde comenzará la producción del vehículo eléctrico EV3. El proyecto contempla nuevas líneas automatizadas, infraestructura para electromovilidad, paneles solares y una planta de tratamiento de agua.
Esta inversión ejemplifica por qué las restricciones a capitales procedentes de Asia no pueden aplicarse de manera indiscriminada. Soni señaló que Corea del Sur puede convertirse, de hecho, en un aliado de México y Estados Unidos para disminuir la dependencia de China, debido a que cuenta con proveedores y capacidades tecnológicas que pueden integrarse a las cadenas norteamericanas.
La estratega consideró que México debe actuar con “tiros de precisión”, ya que algunos de los aranceles aplicados a países con los que no tiene tratados de libre comercio también afectan a empresas y componentes surcoreanos que eventualmente podrían sustituir producción china.
“Corea del Sur podría ser una alternativa para que México y Estados Unidos, y Norteamérica en general, reduzcan su dependencia de China”, afirmó. El desafío para México será entonces negociar mecanismos que permitan fortalecer el contenido norteamericano sin bloquear inversiones provenientes de países considerados socios estratégicos de Estados Unidos.
México buscará eliminar las distorsiones arancelarias
Para UBS, una de las prioridades mexicanas en la revisión será también reducir las diferencias creadas por los aranceles estadounidenses de la Sección 232. Soni explicó que los automóviles mexicanos enfrentan un arancel de 25% sobre el contenido que Estados Unidos considera no estadounidense, mientras que algunos competidores de México, entre ellos Japón, Corea del Sur y Alemania, enfrentan tasas cercanas a 15% bajo otros acuerdos, aun cuando no tienen que cumplir con las mismas reglas de origen del T-MEC.
Las empresas instaladas en México realizan inversiones adicionales para satisfacer requisitos de contenido regional más estrictos, pero pueden terminar enfrentando un tratamiento arancelario menos favorable que algunos competidores externos.
Por eso, Soni considera que cualquier endurecimiento adicional de las reglas de origen debería acompañarse de periodos de transición suficientemente amplios.
Cuando el contenido regional automotriz aumentó a 75% en la negociación anterior, recordó, se otorgó un periodo de aproximadamente tres años para realizar los ajustes en proveedores y producción. Incluso entonces, algunas compañías tuvieron dificultades para cumplir a tiempo. La integración productiva adicional que buscan los tres países tampoco puede construirse “de la noche a la mañana”, insistió.
De la globalización a la seguridad económica
El cambio que anticipa UBS forma parte de una transformación más amplia en las cadenas productivas internacionales. La Asociación Mexicana de Parques Industriales Privados (AMPIP) señaló en junio que el sistema industrial está transitando de una lógica de globalización hacia otra de regionalización, en la que las compañías priorizan cadenas de suministro más cercanas, seguras y resilientes.
David O'Donnell, presidente de la organización, afirmó entonces que empresas provenientes de Asia y Europa están expandiendo operaciones en México como parte de sus estrategias de diversificación global y que el país tiene la posibilidad de consolidarse como una plataforma manufacturera de Norteamérica. Para aprovechar esa tendencia, AMPIP identifica energía, agua y aduanas entre los principales cuellos de botella que tendrá que resolver México.
En su informe La Inversión Extranjera Directa en América Latina y el Caribe 2026, presentado en junio, la Cepal dedica parte de su análisis a la exposición de la inversión regional ante la nueva política comercial de Estados Unidos y a los cambios que esta puede provocar en los flujos de capital hacia América Latina.
Para México, advierte que el dilema será mantener su acceso preferencial al mayor mercado del mundo y profundizar las cadenas productivas norteamericanas sin cerrar la puerta a capitales que pueden aportar tecnología, producción y proveedores que la región todavía no tiene.