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Trump acepta un acuerdo nuclear con Arabia Saudita, pero pone una condición

Estados Unidos aceptará que el país árabe establezca un programa nuclear civil, con el riesgo de desencadenar más tensiones con Irán, rival regional de ambos países.
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El pacto anunciado el miércoles se produce mientras Estados Unidos libra una guerra con Irán que comenzó en gran medida por la preocupación sobre el programa nuclear de Teherán. (FOTO: Lintao Zhang y Kevin Dietsch/Getty Images)

El presidente estadounidense, Donald Trump, supeditó el jueves el acuerdo para establecer un programa nuclear civil en Arabia Saudita a que ese país del Golfo normalice sus relaciones con Israel.

El pacto anunciado el miércoles se produce mientras Estados Unidos libra una guerra con Irán que comenzó en gran medida por la preocupación sobre el programa nuclear de Teherán, un asunto clave en las ahora estancadas conversaciones de paz.

Se prevé que el acuerdo genere miles de millones de dólares para empresas estadounidenses, aunque los críticos temen que pueda conllevar riesgos.

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Con Israel de por medio

También se consideraba una gran victoria para Arabia Saudita — rival regional de Irán —, ya que parecía otorgarle acceso a tecnología nuclear sin que fuese necesario normalizar las relaciones con Israel.

Sin embargo, Trump señaló el jueves que el acuerdo "será aprobado, pero está totalmente supeditado a que Arabia Saudita se sume a los muy respetados y exitosos Acuerdos de Abraham ", en referencia al conjunto de tratados para normalizar las relaciones de algunas naciones históricamente hostiles con Israel.

El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, aseguró que un reconocimiento saudita de su país sería "un avance histórico para la paz en Oriente Medio", dijo su oficina en un comunicado.

Sin embargo, Israel no está de todo tranquilo con el acuerdo.

“Por mucho que quieran relaciones normales con Arabia Saudita, no necesariamente confían en que el Reino no tome un giro hostil en el futuro”, indica el Council of Foreign Relations (CFR) en un análisis del acuerdo.

Por otra parte, Israel es un Estado nuclear no declarado. Ese estatus le confiere una cantidad significativa de poder.

"Si Arabia Saudita o Irán o algún otro país desarrollaran capacidad nuclear, probablemente cambiaría el equilibrio de poder en Oriente Medio, y no a favor de Israel. Tener un monopolio sobre las armas nucleares (algo que los israelíes no admiten) beneficia a la seguridad de Israel”, indica el CFR.

Un acuerdo opaco

Sin embargo, los críticos insisten en que el acuerdo —cuyo texto no se hizo público de inmediato— podría desencadenar una carrera nuclear en una región ya devastada por la guerra.

Una cláusula del acuerdo podría contemplar que empresas estadounidenses construyan una planta de enriquecimiento de uranio en Arabia Saudita, según informó el Wall Street Journal.

El Departamento de Energía estadounidense no mencionó tal cláusula y no hizo comentarios tras una consulta de la AFP, mientras que Trump escribió en su red social Truth Social: "¡No habrá enriquecimiento de material!”.

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El acuerdo incluiría salvaguardas contra el enriquecimiento y el reprocesamiento del combustible nuclear, que son importantes para el armamento, indica el CFR.

Las negociaciones previas entre los Estados Unidos y Arabia Saudita sobre la tecnología nuclear requerían que los saudíes aceptaran lo que se llama el Protocolo Adicional, que es una inspección mejorada por parte del organismo de control nuclear de la ONU, pero el acuerdo actual no tiene tal requisito.

El Congreso debe revisar lo acordado, pero es poco probable que la legislatura, controlada por los republicanos, retrase su implementación.

"Trump afirma que su guerra contra Irán tiene como objetivo impedir que un país autoritario enriquezca material nuclear", escribió el senador estadounidense de izquierda Bernie Sanders en X. "Ahora permite que sus mejores amigos en Arabia Saudita —una de las dictaduras más brutales del mundo— hagan precisamente eso. Es absurdo", agregó.

El secretario estadounidense de Estado, Marco Rubio, afirmó que "cualquier acuerdo" que firmen "con cualquier país del mundo sobre energía nuclear civil contará con salvaguardias para garantizar que no pueda convertirse en un programa de armas".

Arabia Saudita, al igual que Irán, aboga por su derecho a desarrollar un programa nuclear civil. El año pasado firmó un pacto de defensa mutua con Pakistán, país dotado de armas atómicas.

Preocupaciones sobre la proliferación

Washington firmó en 2009 un acuerdo nuclear con Emiratos Árabes Unidos, aunque este país no enriquece su propio uranio. Ese acuerdo incluye una gama completa de salvaguardias y prohibiciones contra la creación de armas que parecen faltar en el acuerdo con Arabia Saudita.

En mayo, un dron impactó contra un generador que provocó un incendio cerca de la planta nuclear de Barakah, en Emiratos Árabes Unidos, la única instalación de este tipo en el mundo árabe.

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El secretario estadounidense de Energía, Chris Wright, desestimó las preocupaciones sobre la proliferación nuclear e insistió en que el acuerdo responde al interés económico y estratégico de Washington.

"Pueden estar seguros de que estos acuerdos cumplen con los más altos estándares de seguridad nuclear y no proliferación, y que se apoyan en la mejor tecnología y en los mejores científicos nucleares del mundo, desarrollados aquí mismo en Estados Unidos", afirmó en un comunicado.

Jennifer T. Gordon, directora de la Iniciativa de Política de Energía Nuclear del Atlantic Council, lo celebró como una "victoria para Estados Unidos frente a Rusia y China".

"Arabia Saudita ha dejado claro que comprará tecnologías de energía nuclear y pondrá en marcha un programa nuclear civil; la única cuestión era si el reino optaría por trabajar con Estados Unidos y sus aliados, o si recurriría a Rusia o China", señaló.

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