Con Israel de por medio
También se consideraba una gran victoria para Arabia Saudita — rival regional de Irán —, ya que parecía otorgarle acceso a tecnología nuclear sin que fuese necesario normalizar las relaciones con Israel.
Sin embargo, Trump señaló el jueves que el acuerdo "será aprobado, pero está totalmente supeditado a que Arabia Saudita se sume a los muy respetados y exitosos Acuerdos de Abraham ", en referencia al conjunto de tratados para normalizar las relaciones de algunas naciones históricamente hostiles con Israel.
El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, aseguró que un reconocimiento saudita de su país sería "un avance histórico para la paz en Oriente Medio", dijo su oficina en un comunicado.
Sin embargo, Israel no está de todo tranquilo con el acuerdo.
“Por mucho que quieran relaciones normales con Arabia Saudita, no necesariamente confían en que el Reino no tome un giro hostil en el futuro”, indica el Council of Foreign Relations (CFR) en un análisis del acuerdo.
Por otra parte, Israel es un Estado nuclear no declarado. Ese estatus le confiere una cantidad significativa de poder.
"Si Arabia Saudita o Irán o algún otro país desarrollaran capacidad nuclear, probablemente cambiaría el equilibrio de poder en Oriente Medio, y no a favor de Israel. Tener un monopolio sobre las armas nucleares (algo que los israelíes no admiten) beneficia a la seguridad de Israel”, indica el CFR.
Un acuerdo opaco
Sin embargo, los críticos insisten en que el acuerdo —cuyo texto no se hizo público de inmediato— podría desencadenar una carrera nuclear en una región ya devastada por la guerra.
Una cláusula del acuerdo podría contemplar que empresas estadounidenses construyan una planta de enriquecimiento de uranio en Arabia Saudita, según informó el Wall Street Journal.
El Departamento de Energía estadounidense no mencionó tal cláusula y no hizo comentarios tras una consulta de la AFP, mientras que Trump escribió en su red social Truth Social: "¡No habrá enriquecimiento de material!”.