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Nuestras Historias

OPINIÓN: El sedentarismo en el trabajo nos está matando

Todo el entramado de la vida moderna está construido para incentivar el letargo, desde los empleadores hasta la infraestructura y las políticas públicas, opina Jill Filipovic.
Sin movimiento
Sin movimiento Para la mayoría de las personas, el sedentarismo no es tanto una opción de estilo de vida como una financiera y estructural. (Foto: pathdoc/Shutterstock / pathdoc)

Nota del editor: Jill Filipovic es una periodista radicada en Nueva York y Nairobi, Kenia, y autora del libro The H-Spot: The Feminist Pursuit of Happiness. Las opiniones expresadas en esta columna son exclusivas de su autor.

(CNN) — La forma en que trabajamos nos está matando.

Según un nuevo estudio, sentarse por largos períodos está correlacionado con la muerte prematura; cuanto más tiempo pases sentado, más corta será tu vida.

¿Qué deberías hacer? Los investigadores dicen que ponerse de pie y moverse cada 30 minutos es esencial, practicar al menos dos horas y media de actividad aeróbica de intensidad moderada cada semana y como mínimo hacer fortalecimiento muscular dos veces por semana. Por cada media hora que pases sentado, haz cinco minutos de ejercicio cardiovascular más vigoroso, como caminar a buen ritmo.

Si tan solo pudiéramos… Para la mayoría de los estadounidenses, el sedentarismo no es tanto una opción de estilo de vida como una financiera y estructural. Muchos de nuestros trabajos requieren estar sentados, a menudo frente a computadoras, por largos períodos, ya seas un abogado o un asesor telefónico. Y trabajamos demasiado, casi el 30% del personal jurídico y de nivel gerencial trabaja más de 45 horas por semana, según un estudio realizado el año pasado por el Washington Center for Equitable Growth.

La situación es aún peor para los trabajadores de bajos salarios. Los horarios inconsistentes pueden significar horas muertas, pero incluso eso puede atentar contra el ejercicio, pues les impide planificar (por no hablar de sumar más estrés).

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Lee: Los sorprendentes beneficios del ejercicio físico

A medida que nos adentramos en la economía de la información, modificar estas normas laborales se vuelve aún más urgente. Eso significa una intervención activa no solo de los empleadores y del sector privado, sino del gobierno. La situación imperante es simplemente demasiado mortal como para ignorarla.

¿Cómo llegamos a este punto, cómo permitimos que nuestros hábitos laborales se volvieran una amenaza real para nuestra salud? La realidad es dura.

En primer lugar, está la manera en que llegamos a estos trabajos sedentarios: lo hacemos también sentados. Un 86% de los estadounidenses conduce su auto al trabajo, de acuerdo con un informe del Censo estadounidense sobre los hábitos de desplazamiento. Solo el 5% de nosotros usa el transporte público, poco más del 2% camina, y menos del 1% va en bicicleta.

Esto no es necesariamente porque seamos perezosos, simplemente no tenemos opción. El transporte público estadounidense es notoriamente deficiente, y muchas de las grandes ciudades del país no cuentan con redes asequibles y bien conectadas de tranvías, autobuses y metros que son el sello distintivo de casi todas las principales ciudades europeas. Ya ni hablar del transporte público en las zonas periféricas.

Por supuesto, también están las decisiones de estilo de vida: los adultos estadounidenses ven un promedio de cinco horas de televisión todos los días y más del 80% de nosotros no ejercitamos tanto como se recomienda.

Lo admito, parte de eso es pura indolencia, pero también se debe a la falta de apoyo que recibimos, especialmente cuando se trata de trabajar y vivir el resto de nuestras vidas. Si eres un trabajador asalariado que labora durante 50 horas a la semana, ¿es de extrañar que no quieras pasar cinco minutos de cada 30 en una caminata enérgica, un tiempo que se suma hasta llegar a casa aún más tarde?

Lee: Estar mucho tiempo sentado puede matarte, incluso si haces ejercicio

Y si eres un trabajador asalariado de bajos ingresos (como la mitad de la fuerza laboral de Estados Unidos) la vida es un malabarismo constante de un millón de piezas diferentes: cumplir tus horas semanales, luego ajustar los horarios de la guardería de acuerdo a un horario siempre cambiante, luego calcular si las horas trabajadas serán suficientes para pagar la renta y el recibo de la luz, luego idear cómo vas a complementar tus ínfimos ingresos, luego añadir el tiempo que te toma desplazarte en un transporte público malo y etcétera.

Si se le suma un hijo enfermo o un padre que se fracturó por una caída, todo se tuerce. (No veo dónde puede encajar una caminata de cinco minutos cada hora.) Es agotador pensar en ello y apuesto que tu empleador tampoco lo hace.

El hecho es que el ejercicio nos vigoriza, nuestros cuerpos han evolucionado para hacerlo (lo necesitan) y cuanto más lo haces, más quieres hacerlo. El letargo tiene el efecto opuesto: mientras más tiempo pasas sentado, más difícil es levantarse.

Pero todo el entramado de la vida moderna está construido para incentivar el letargo, desde los empleadores hasta la infraestructura y las políticas públicas.

OPINIÓN: El reto de llegar sanos a los 40 años

¿Conclusión? La forma en que trabajamos y nos trasladamos es un problema de salud pública, y tanto el sector privado como los gobiernos municipales, estatales y federales deben trabajar en una solución.

Las soluciones no son misteriosas. Si las empresas quieren empleados más sanos y más comprometidos, esto es lo que pueden hacer: limitar las horas de trabajo, implementar días en los que se trabaje desde casa, incluir membresías de gimnasio en el plan de seguro de la empresa y crear una cultura donde se fomente levantarse y caminar.

Y si nuestros líderes políticos realmente quieren una población sana y productiva, como ellos dicen, necesitan invertir en un mejor transporte público, así como en buenas aceras y ciclovías seguras. Todo esto debería ser prioridad a la hora de rehabilitar la ruinosa infraestructura de Estados Unidos.

A lo largo de la historia, los empleadores han demostrado ser explotadores cuando se les da la oportunidad, por lo que depende del gobierno regular el exceso de trabajo y exigir que los empleados sean tratados como seres humanos, que tengan horarios de trabajo consistentes, baja por enfermedad remunerada, licencia familiar con goce de sueldo y vacaciones.

Desde luego, algunos de nosotros todavía caminaremos desde nuestras camas hasta la cochera, del estacionamiento al trabajo, y luego otra vez de la cochera a nuestros sofás donde nos desplomaremos y veremos televisión toda la noche. Pero sin el enorme e innecesario estrés que actualmente se ejerce sobre los trabajadores desde los niveles más bajos hasta los más altos, y con las herramientas que nos faciliten más actividad física y más tiempo para ser simplemente humanos, veríamos a muchos viviendo mejor, y por más tiempo.

Consulta más información sobre este y otros temas en el canal Opinión

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