OPINIÓN: Antes de reconstruir, la CDMX necesita reforzar sus estructuras

Entendiendo que la capital está en una zona vulnerable a los sismos, es importante darle seriedad a este problema al momento de ejecutar proyectos de infraestructura, opina José Antonio López Meza.
Fallos  El daño de algunas construcciones muestra el fallo en la ejecución de los proyectos estructurales, así como la falta de actualización profesional de los ingenieros civiles y arquitectos.  (Foto: Cuartoscuro)
José Antonio López Meza

Nota del editor: José Antonio López Meza es experto en Ingeniería Estructural y Sísmica. Se desempeña como ingeniero de proyecto en Euro Estudios S.A. de C.V., así como vocal de la Mesa Directiva de la Sociedad Mexicana de Ingeniería Sísmica (SMIS). Las opiniones expresadas en esta columna son exclusivas de su autor.

(Expansión) — El sismo del pasado 19 de septiembre causó el colapso de alrededor de 44 edificaciones y dejó una gran cantidad de estructuras severamente dañadas, y lo más doloroso, los colapsos causaron la muerte de más de dos centenas de personas, tan solo en la Ciudad de México.

De manera inmediata salieron a las calles un gran número de ingenieros civiles, arquitectos y estudiantes, algunos de manera independiente, otros organizados en brigadas coordinadas por el Colegio de Ingenieros Civiles de México, con el fin de inspeccionar las zonas con daños debidos al sismo. Producto de las revisiones se han emitido diversos mapas con el estado de las revisiones possísmicas.

El propio gobierno de la Ciudad de México, mediante los Directores Responsables de Obra (DRO) y Corresponsables en Seguridad Estructural (CSE), brindaron atención, emitiendo dictámenes gratuitos y rápidos de seguridad estructural, clasificando a las construcciones en niveles de riesgo, siendo verde aquellos inmuebles con daños superficiales; amarillo con daños significativos pero en condiciones de habitabilidad; y rojo, aquellos con daños estructurales y sin condiciones de habitabilidad.

Como experto, y al recorrer las calles en las zonas de mayores daños, pude observar el proceder de muchos DRO, los cuales, con una visita de menos de 10 minutos, fueron capaces de discernir el estado estructural de numerosos inmuebles, entre ellos escuelas. No obstante, el listado de los DRO vigentes en la CDMX muestra que una gran parte no son profesionales en el ramo de la construcción, y no cuentan con título y cédula profesional en carreras afines como Ingeniería Civil o Arquitectura; algunos son sociólogos, químicos, urbanistas, mecánicos, electricistas y electrónicos, los cuales de entrada no tienen la formación mínima para ser evaluadores de estructuras, sobre todo de aquellas expuestas a ciclos reversibles de carga, como son los sismos.

¿Quién debió evaluar? Simple y sencillo, el profesional que tiene la formación completa para juzgar el estado de una construcción es el ingeniero civil estructurista, y aún con su especialización no le es fácil juzgar el tipo de estructuración, la respuesta de la construcción ante la acción sísmica y el nivel de daño a la que estuvo expuesta y haya acumulado con solo una visita rápida.

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Es importante hacer una visita completa, revisar el número de niveles, la distribución de los marcos de concreto o muros de carga para evaluar el sistema estructural, sistema de piso, modo de comportamiento, puntos débiles y vulnerables, entender el porqué de los daños al ver la forma del edificio, o bien, al llegar y observarlo, tener una idea de donde esperar la mayor evidencia de daño en el mismo, así como conocer la ubicación exacta del inmueble, y con ello juzgar el tipo de terreno de desplante y los posibles efectos locales en el mismo, así como su periodo de vibrar aproximado, todo lo anterior se traduce en una aproximación de la respuesta del edificio y de su posible estado actual y desempeño ante sismos futuros.

¿En qué afecta no haber evaluado adecuadamente? Algunas edificaciones podrían estar clasificadas erróneamente y no ser atendidas con la seriedad que requieren, y verse severamente afectadas en próximos eventos sísmicos, sobre todo escuelas, y aquellas de jurisdicción federal, las cuales quedarían dentro o no del programa de Fonden y perder fondos para su reparación y reforzamiento.

Por lo anterior, es prioritario hacer una evaluación firme a los especialistas que participan en la supervisión de las obras de infraestructura de la CDMX, de lo contrario, es recaer en las prácticas que por décadas nos han llevado a sufrir de manera importante ante los eventos sísmicos.

Se debe entender que la capital es una zona vulnerable a los sismos, y darle seriedad a este problema cuando se ejecuten proyectos de infraestructura. En la Ingeniería Estructural en zonas sísmicas se avanza día con día en la mejora de sistemas estructurales más estables y confiables ante la acción sísmica.

El avance en muchas ocasiones se debe al desempeño mostrado por las estructuras ante la ocurrencia de grandes temblores, lo que detona la investigación científica en nuestro país, sobre todo de personalidades como el Dr. Luis Esteva Maraboto y el Dr. Mario Ordaz Schroeder, entre otros especialistas, los cuales han brindado sus conocimientos y encausado a tener unas de las mejores Normas para Diseño por Sismo del Mundo, lo cual contrasta abruptamente con el desempeño de muchos ingenieros en la práctica, y sobre todo de aquellos cuya responsabilidad es vigilar que los proyectos cumplan las normas y reglamentos y su construcción sea acorde con un alto nivel de calidad.

Se ha hablado mucho de la reconstrucción de la CDMX, no obstante, son relativamente pocas las construcciones colapsadas en el sismo pasado en las que la edad de su construcción haya influido, así como el daño acumulado en ellas (por experimentar un amplio número de sismos) y prácticas constructivas previas a los sismos de 1985.

Sin embargo, debido al fallo de algunas construcciones nuevas y el daño importante en muchas otras, se aprecia el fallo en la ejecución de los proyectos estructurales, la falta de actualización profesional de los ingenieros civiles y arquitectos, la carencia de aprendizaje de las lecciones de los sismos de 1985, y para la población civil, entender que a una construcción no se le debe cambiar su uso, incrementarle cargas, hacerle ampliaciones o modificaciones sin previo proyecto estructural y por supuesto, efectuar un mantenimiento constante.

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La necesidad imperante en la CDMX es la evaluación de la infraestructura existente, la cual, mucha de ella data desde antes de 1985 y han experimentado los sismos de hace 32 años y del pasado 19 de septiembre, lo que se traduce en daño acumulado, el cual en muchos casos no es apreciable a simple vista y requiere de un análisis exhaustivo, de lo contrario pueden verse seriamente comprometidos ante eventos sísmicos futuros (poner énfasis a las edificaciones clasificadas en rojo, las cuales experimentaron daño estructural, y posteriormente las clasificadas en amarillo, con daños significativos pero habitables). La evaluación estructural puede consistir en lo siguiente:

  1. Búsqueda de planos estructurales originales, y constatar que lo contenido en planos corresponda a lo construido.
  2. En caso de no existir planos, realizar un levantamiento geométrico de la edificación.
  3. Efectuar pruebas destructivas y no destructivas en elementos estructurales para conocer la resistencia de los materiales que la componen y la cantidad de acero de refuerzo en su interior.
  4. Elaborar estudios de mecánica de suelos, geofísica, para conocer el comportamiento y capacidad de carga del suelo debajo de la construcción.
  5. Incluso efectuar estudios de vibración ambiental y monitoreo estructural para conocer la respuesta dinámica real del suelo y de la estructura en cuestión.
  6. Elaborar modelos matemáticos y análisis dinámicos no lineales de la estructura con la información anterior y comprobar la existencia de las fallas reales, conocer el porqué de estas y obtener la respuesta de la edificación ante los criterios de diseño sísmico del Reglamento de Construcciones vigente, tomando en cuenta la degradación de rigidez y resistencia de los elementos estructurales con el tiempo y el daño acumulado de los sismos.
  7. Si la estructura experimenta fallas en la realidad y en el análisis numérico, con este último se pueden proponer soluciones de reforzamiento y reparación que permitan actualizar a la edificación a los requerimientos vigentes de la normativa y con ello experimenten un comportamiento adecuado ante sismos futuros.
  8. Elaboración de un dictamen estructural.
  9. Cada propietario de la edificación deberá recibir del especialista un conjunto de planos geométricos, estructurales, memoria de cálculo y un procedimiento de reparación –reforzamiento, así como su dictamen técnico que se aconseja sea revisado por un tercero debidamente acreditado.

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Lograr lo anterior puede asegurar salvar gran parte del patrimonio arquitectónico existente, y conocer con fundamento qué edificaciones deberán demolerse, pero esto requiere de un tiempo y sobre todo una inversión importante para su elaboración y deberá efectuarse por ingenieros civiles estructuristas.

No se debe caer en soluciones rápidas y maquillajes a nuestra CDMX aprovechando las próximas campañas electorales. Se requiere una planeación de la infraestructura a largo plazo, olvidándonos de casas mal llamadas antisísmicas, de las cuales desconozco su comportamiento pero que de acuerdo al Reglamento de Construcciones son válidas siempre y cuando se compruebe que brindan la confiabilidad estructural implícita en el documento.

No se debe empezar de cero, debemos ser duros y críticos y actuar con firmeza en adelante. Aprender de nuestros hermanos chilenos sobre la reconstrucción de viviendas posterior al sismo que experimentaron en febrero de 2010. Evitar que aquellos que construyeron y fallaron, no sean los mismos que reconstruyan y refuercen nuestra CDMX.

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Estamos a tiempo de prevenir y prepararnos ante nuevas amenazas sísmicas, por lo que nosotros como ciudadanía debemos buscar soluciones éticas, claras y decentes, no aceptando a cualquier contratista, constructor, desarrollador inmobiliario, exijamos profesionales debidamente capacitados y acreditados, no nos maravillemos por proyectos bonitos en imagen, pero vacíos en técnica.

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