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OPINÓN: El balance de riesgos que debe considerar el nuevo gobernador de Banxico

Una posible salida de EU del TLCAN, la reforma fiscal de Trump, una subida de tasa de la Fed y las elecciones presidenciales en México afectarán el tipo de cambio.
Dólar-Peso
Dólar-Peso La cotización del peso mexicano es vulnerable a una serie de factores externos e internos y en la mayoría de los casos apuntan a una mayor depreciación presionando a la inflación. (Foto: Frederic Muller/Shutterstock / Frederic Muller)

Nota del editor: Guillermo Aboumrad es Doctor en Economía por la Universidad de Duke, y tiene una larga carrera en el sistema financiero, habiendo empezado en el Banco de México. Las opiniones expresadas en esta columna son exclusivas de su autor.

(Expansión) — Agustín Carstens se va esta semana y sería totalmente inapropiado juzgar su trayectoria por Banco de México con base en los últimos números de inflación, ya que su aportación a la estabilidad del sistema financiero va más allá de la coyuntura actual. Sin embargo, su sucesor hereda el temible desafío de llevar a la inflación de nuevo a la meta de precios entre grandes retos.

La inflación de los últimos 12 meses recientemente tomó un giro inesperado, ya que parecía que una vez que alcanzó el pico en la segunda quincena de agosto en 6.74%, ésta comenzaría a descender hacia la meta de precios de 3.0%. Sin embargo, en la primera quincena de noviembre alcanzó el nivel de 6.59% , por encima de la lectura anterior de 6.44%.

El resultado es consecuencia de la reciente depreciación del tipo de cambio, del aumento de las referencias internacionales de los precios de la energía, del comportamiento atípico al alza de los agropecuarios, entre otros. Pero lo que más preocupa es que las presiones sobre el tipo de cambio no han terminado, los precios de los energéticos, y en general de los commodities, se recuperan con el mayor crecimiento global y existe el riesgo de entrar en una espiral inflacionaria entre salarios e inflación hacia adelante.

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OPINIÓN: 7 características que debe tener el sucesor de Agustín Carstens

En septiembre, el peso mexicano cotizaba en 17.5 por dólar, y ahora alrededor de 18.5, después de alcanzar 19.3 el pasado 15 de noviembre. La cotización del peso mexicano es vulnerable a una serie de factores externos e internos y en la mayoría de los casos apuntan a una mayor depreciación, presionando a la inflación. Entre los riesgos para el tipo de cambio destacan:

1) Donald Trump, desde que era candidato y ahora presidente de Estados Unidos, no ha cambiado su discurso en contra del Tratado de Libre Comercio de América del Norte. El mercado por un momento, cuando el tipo de cambio llegó a 17.5, llegó a subestimar el discurso de Trump, pero la amenaza de que salga del tratado sigue latente.

2) La administración Trump propuso una reforma fiscal que bajaría la tasa de impuestos corporativos a 20.0% desde 35%, entre otros. Dicha propuesta no había ganado credibilidad en los mercados, pero recientemente, su avance en el Congreso ha aumentado las probabilidades de éxito de dicha reforma. La reforma fiscal sería negativa para México, ya que estaríamos compitiendo por captar inversiones en desventaja y el tipo de cambio sería la variable de ajuste.

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3) La Reserva Federal, también en septiembre, comenzó a preparar al mercado para un alza de tasas en diciembre de este año, la cual el mercado no estaba esperando. Una política monetaria más restrictiva por parte de la Fed, aprecia al dólar estadounidense contra todas las monedas emergentes incluido el peso mexicano.

4) Las elecciones presidenciales de 2018 estarían definiendo el sentir de la población respecto a la continuidad del modelo económico. La anticipación de un cambio de modelo basado en las políticas de desarrollo social que en el pasado quedaron descartadas, como utilizar el gasto público como motor de crecimiento de la economía, subsidios, sustitución de importaciones, entre otras, generará suficiente incertidumbre y depreciaría al tipo de cambio.

Lee: La carrera presidencial complica la sucesión en Banxico

El nuevo gobernador del Banco de México tiene grandes retos por delante y su compromiso con la autonomía del instituto emisor y con el combate a la inflación, único objetivo del Banco, se pondrán a prueba tan pronto como en la primera reunión de política monetaria que presida en su nuevo cargo el próximo 14 de diciembre. Dicha reunión ocurrirá un día después de la reunión de la Fed donde la expectativa es que suban la tasa de referencia en 25 puntos base.

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Anticipamos que en el contexto del balance de riesgos descrito, la Junta de Gobierno del Banco de México siga a la Fed, con el propósito de fortalecer la postura monetaria del Banco sin considerar que dicha medida pudiera ser impopular, ya que se requiere para reafirmar el compromiso con la convergencia de la inflación a la meta.

Consulta más información sobre este y otros temas en el canal Opinión

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