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OPINIÓN: En los Óscar hubo más consciencia… pero ganadores siguen siendo blancos

México ganó tanto como cualquier película gracias al Óscar de Guillermo del Toro como mejor director de la mejor película, opina Gene Seymour.

Nota del editor: Gene Seymour es crítico de cine; ha escrito sobre música, cine y cultura para el New York Times, Newsday, Entertainment Weekly y The Washington Post. Síguelo en Twitter como @GeneSeymour . Las opiniones en esta columna pertenecen exclusivamente al autor.

(CNN) — Hubo política, desde luego. Pero fue, en gran medida, una ceremonia de los Premios de la Academia decidida a ser tan acogedora, simplona y libre de sorpresas como una estancia en un hotel suburbano de cadena (cosa que el conductor, Jimmy Kimmel, ofreció junto con un Jet Ski a los ganadores que dieran discursos de aceptación breves).

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También fue una ceremonia de los Premios de la Academia decidida a hacer saber a su público que lo que era tradicional en los Óscar había cambiado por fin, irrevocablemente.

Las palabras "inclusión" y "diversidad" fueron parte de la ceremonia, igual que las melodías populares de la década de 1930 que se usan para introducir a los presentadores.

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Al aceptar el Óscar a la mejor actriz —premio que no estaba segura de llevarse por su actuación en Tres anuncios por un crimen (Three Billboards Outside Ebbing, Missouri)—, Frances McDormand dio "perspectiva" al subtexto sociopolítico de la 90ª edición de los premios Óscar con tres palabras: "cláusula de inclusión".

McDormand se refería a la cláusula del contrato de un actor que exige que el equipo y el elenco de una película sean diversos para poder retener los servicios del actor. Ella propuso —tal vez incluso exigió— que las mujeres nominadas que estaban presentes, a quienes exhortó a ponerse de pie, se reunieran con las productoras de Hollywood y aportaran ideas e insinuó que, al hacerlo, recordaran esa cláusula.

Ese discurso abarcó lo que el sector cinematográfico tratará de transmitir al público en 2018: que la diversidad y la inclusión ya no son nociones ni promesas. Serán la nueva normalidad en Hollywood.

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Hay que dejar en claro que las cosas todavía no cambian TAN radicalmente. Sí, Jordan Peele, de la película Huye (Get Out) recibió el primer Óscar de la historia a un guion original escrito por un guionista de color.

Además, la República Mexicana ganó tanto como cualquier película gracias al Óscar de Guillermo del Toro como mejor director de la mejor película, La forma del agua (The Shape of Water), y a la celebración de la cultura mexicana a cargo de Disney-Pixar, Coco, que se llevó el Óscar por mejor canción y mejor película animada.

nullSin embargo, seguimos esperando al primer mejor director afroestadounidense… y también a la segunda mejor directora. La realidad es que la mayoría de los ganadores fueron blancos, como señalaron las estrellas afroestadounidenses de la comedia, Maya Rudolph y Tiffany Haddish, en su participación como presentadoras.

En el que pudo haber sido el clímax cómico de la noche, ambas salieron al escenario descalzas, con los zapatos en la mano; les confirmaron a quienes pensaban en el movimiento #OscarsTooBlack que (en palabras de Rudolph), "todavía falta mucha gente blanca por venir". Haddish estuvo de acuerdo y mencionó no solo a los presentadores y a los ganadores, sino a "la gente blanca que trae portapapeles", de quienes dijo que desconfía, como mujer negra, porque "siempre me pregunto qué están escribiendo sobre mí".

nullTal vez muchas personas pensaron que ese comentario sirvió para poner fin a la discusión de quién debería conducir la ceremonia del año próximo. No porque Jimmy Kimmel, quien regresó como conductor por segundo año consecutivo, lo haya hecho mal. De hecho, Kimmel se esforzó por entretejer en sus monólogos temas polémicos como las acusaciones de acoso sexual contra el magnate caído en desgracia, Harvey Weinstein, y por mostrarse a favor de los derechos de las mujeres con la combinación justa de decoro y humor.

El discurso de McDormand lo cautivó al grado de que dijo que su discurso merecía el Emmy para acompañar al Óscar. "Desearía ser mujer", agregó Kimmel. Viniendo de un conductor de programas nocturnos que es ejemplo de masculinidad, esa declaración fue casi todo lo que tenías que saber sobre la nueva normalidad en Hollywood.

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