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OPINIÓN: La oportunidad para crear un esquema resiliente de ciudad

Un riesgo en la reconstrucción por el sismo de septiembre es que los temas de financiamiento se enfoquen en recuperación de áreas vendibles, sin pensar en una estrategia urbana clara.

Nota del editor: Evangelina Hirata es directora ejecutiva del Organismo Nacional de Normalización y Certificación de la Construcción y Edificación, S.C. (ONNCCE). Es arquitecta con estudios de posgrado en Urbanismo en Japón, España y México. Las opiniones expresadas en esta columna son exclusivas de su autora.

(Expansión) — La reconstrucción de una ciudad después de un fenómeno sísmico replantea una revisión sobre la calidad de las construcciones, las responsabilidades en la edificación y los aspectos económicos y sociales que afectan a la población.

No cabe duda que seis meses después del sismo en la Ciudad de México han habido avances significativos ante el escenario tan devastador, ya que después del 19 de septiembre, el gobierno de la ciudad llevó a cabo una serie de propuestas jurídico–normativas para la reconstrucción de la ciudad, entre ellos la Ley para la Reconstrucción, Recuperación y Transformación de la Ciudad de México, y un Plan de Reconstrucción para la Ciudad de México, así como una serie de apoyos para la atención ciudadana que se establecieron de inmediato, como la asesoría jurídica, centros de acopio, comedores comunitarios, inventarios de inmuebles afectados, ubicación de los mismos, facilidades administrativas para la regularización de documentos, la dictaminación y demolición de edificios dañados, entre otras.

En los primeros meses, la población y el gobierno respondieron de manera inmediata con información constante, que impidió la parálisis económica y funcional de la ciudad a pesar de la magnitud de los daños en las diferentes zonas del país. Sin embargo, las tareas de la reconstrucción de la ciudad representan un gran reto de mediano y largo plazo, por lo que es necesario no disminuir los esfuerzos en atender las necesidades de la población para ir regularizando el parque habitacional, la funcionalidad de las edificaciones, la asignación de vivienda a los damnificados, y el mejoramiento y recuperación de la infraestructura.

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Con relación a las construcciones afectadas, aún cuando ya se tiene un inventario de las edificaciones dañadas en sus diferentes niveles, todavía se pueden percibir en la ciudad innumerables edificios con un alto grado de daños y segmentos de la edificación que no se han atendido, pues seguramente los problemas principales ante las decisiones en dichas construcciones se deben a la trazabilidad de su situación jurídica y financiera.

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Es por ello la importancia de que la ciudad trabaje para contar con un Registro Público de la Propiedad moderno y actualizado, que permita identificar quiénes son los propietarios de los inmuebles y su estatus financiero. Asimismo, contribuye a que si este se relaciona con un catastro actualizado para que con base a la información oficial, se puedan llevar a cabo evaluaciones que permitan establecer un esquema financiero de reconstrucción.

Aún cuando ya existen propuestas de apoyo financiero y administrativo principalmente a la vivienda de bajos ingresos, se deben generar esquemas para todo tipo de edificaciones (comercial, industrial, equipamiento urbano), y las soluciones dependerán sobre todo de la situación jurídica de cada construcción, así como de las responsabilidades en las edificaciones dañadas, es decir no todas las cargas económicas deben ser totalmente del gobierno local y propietario.

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Con relación a la calidad de las construcciones, es importante tener especial atención en que las construcciones en sus diferentes estados de deterioro, se repongan a través del cumplimiento de las normas técnicas, pues ha sido un área débil de la construcción, ya que se detectó que los edificios dañados, en algunos casos no correspondían al uso y ocupación del mismo de acuerdo con la licencia de la construcción y no cumplían con los criterios técnicos correspondientes.

La vigilancia en el cumplimiento y aplicación del Reglamento de Construcción y sus Normas Técnicas Complementarias, que fueron actualizadas recientemente, implica tener una infraestructura técnica y humana para poder atender el análisis del proyecto para su autorización, así como las inspecciones o supervisión profesional correspondiente. No es suficiente contar con la figura de Responsable de Obra, sino mantener su competencia técnica demostrada.

OPINIÓN: Falta de conocimientos de ingeniería, un problema en la reconstrucció n

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La oportunidad para los Ingenieros o profesionistas calificados para llevar a cabo una dictaminación confiable se presentó a partir de los recientes sismos, ya que un estudiante no puede cubrir la experiencia y conocimiento de los DRO y corresponsables.

Hoy en día, con base en el desarrollo tecnológico en materia de datos, georeferencias e instrumentos modernos de monitoreo, y de sistemas de comunicación de datos, es necesario contar con registros de las edificaciones de México; enlazar los sistemas con un modelo urbano, que asegure que el uso y destino de las construcciones vaya acorde con ese plan urbano, con el fin de mantener el equilibrio de los servicios de infraestructura y el entorno urbano. Ya es la oportunidad para conformar un esquema resiliente de ciudad, pues no solamente se refiere a tener la capacidad de enfrentar los problemas urbanos que se presenten, sino también a la adaptación y recuperación del funcionamiento de una ciudad que debe ser sustentable e inteligente.

Es una oportunidad de replantear el esquema urbano de la ciudad, considerando las nuevas tecnologías, las nuevas formas de movilidad de la población, los cambios en los usos del suelo a partir de grandes obras de infraestructura y las tendencias de crecimiento de la ciudad, por lo que es importante que se definan las políticas de densificación dependiendo del soporte físico y de infraestructura de cada zona de la Ciudad de México. Un riesgo es que los temas de financiamiento se enfoquen en recuperación de áreas vendibles, sin pensar en una estrategia urbana clara.

No se están generando zonas urbanas con identificación de barrio y ejes de desarrollo para prever las diferentes calidades y capacidades de infraestructura acorde a una evaluación equitativa del valor del suelo. Con base en las políticas urbanas, se podrán establecer criterios tanto de densificación, como de transferencia de potencialidad, acordes a garantizar los servicios y la infraestructura que demanda la edificación dependiendo de la zona en la que se encuentre, garantizando una futura Ciudad de México resiliente y sustentable.

Consulta más información sobre este y otros temas en el canal Opinión

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