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OPINIÓN: ¿Qué tienen ahora en común Melania Trump y Hillary Clinton?

Pese a las infidelidades, la alianza política y el afecto profundo mantuvo juntos a los Clinton; aún está por verse si el lazo entre los Trump es tan fuerte.
Hillary y Melania
Hillary y Melania comparten la dudosa distinción de ser primeras damas despechadas. (Foto: SPENCER PLATT/AFP)

Nota del editor: Kate Andersen Brower es colaboradora de CNN y autora de los libros First Women: The Grace and Power of America's Modern First Ladies y The Residence: Inside the Private World of the White House. Este artículo es una adaptación de partes de esos libros. Las opiniones expresadas en esta columna son exclusivas de su autora.

(CNN) — Una exmodelo de Playboy, que afirma que tuvo un romance hace más de una década con el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ofreció disculpas a la esposa de Trump, Melania, en una entrevista que dio el 22 de marzo. Ahora, Melania comparte la dudosa distinción de ser una primera dama despechada con otra mujer: la rival de su esposo en la contienda presidencial y enemiga jurada, Hillary Clinton.

Karen McDougal le dijo a Anderson Cooper, en una entrevista exclusiva que se transmitió por CNN , que había tenido relaciones sexuales con Donald Trump hace una década, cuando Trump ya estaba casado, y que "lamentaba" lo que le había hecho a Melania, la esposa de Trump. "¿Qué más puedes decir, salvo lo siento?", dijo. Entre lágrimas, agregó: "Lo siento. No me habría gustado que me hicieran lo mismo".

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La Casa Blanca negó el romance, que se hizo público en un artículo del Wall Street Journal antes de las elecciones presidenciales. En él se detalla que la empresa matriz del periódico The National Enquirer pagó por la historia de McDougal, pero nunca la publicó.

La disculpa de McDougal, aunada a otras acusaciones de la estrella del cine para adultos, Stormy Daniels (de que ella también tuvo un romance con Trump) , ha puesto al matrimonio Trump bajo los reflectores como no se había visto desde la década de 1990, cuando el romance de Bill Clinton con la becaria de la Casa Blanca, Monica Lewinsky, dominaba los titulares.

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Es sabido que muchas primeras damas han tenido que soportar las infidelidades de sus esposos, aunque fueron más discretos. Sin embargo, eso fue antes de los noticieros de televisión por cable y las redes sociales.

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Las historias de las infidelidades descaradas de Franklin Roosevelt, John Kennedy y otros son tan legendarias que en una carta que Monica Lewinsky le escribió a Bill Clinton, en 1997, le pedía que la recibiera e incluso hizo referencia a la amante de Roosevelt, Lucy Mercer. "¡Ah, Guapo [así le decía de cariño a Clinton], recuerda que FDR nunca habría rechazado a Lucy Mercer!".

Mercer y no la esposa de Roosevelt, Eleanor, fue quien estuvo a su lado cuando murió en Warm Springs, Georgia, en 1945. Jackie Kennedy sabía que su esposo veía a otras mujeres, pero en ese entonces tenía un acuerdo de caballeros con la prensa para que nunca lo revelaran. Jackie sufría episodios de depresión por las aventuras de su esposo. Una vez, cuando estaba mostrándole la Casa Blanca a una amiga suya, reportera de la revista Paris Match, vio a una mujer —de la que sospechaba que tenía un romance con su esposo— sentada en la oficina de su secretaria de confianza, Evelyn Lincoln. Jackie miró a su amiga y le dijo, en francés: "Esta es la chica que supuestamente se está acostando con mi esposo".

Sin embargo, Hillary Clinton fue la primera primera dama que se vería obligada a enfrentar directamente estas acusaciones tan vergonzosas y dolorosas respecto a la traición de su esposo. Esta exposición nacional (mundial, en realidad) superó a todo lo que había pasado durante los años de entrenamiento de Clinton durante la gubernatura de su esposo en Arkansas.

No obstante, todo esto es nuevo para Melania, a quien no le gusta estar bajo los reflectores.

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Las tendencias de Bill Clinton no eran ningún secreto. Sus amigos íntimos las conocían y seguramente también su esposa, mucho antes de que ganara la presidencia. Durante la campaña presidencial de 1992, la amiga cercana y asesora de Hillary, Susan Thomases, le hizo a Bill Clinton una advertencia similar a la que un amigo de JFK le hizo 36 años antes. Thomases le dijo: "Eres tan estúpido como para echar a perder esta cosa presidencial por tu p**o. Si resulta que esto es verdad, amigo mío, me voy a ir y me voy a llevar a mucha gente conmigo".

Sin embargo, el pasado de Clinton regresó para atormentarlo en la Casa Blanca. Como detallé en un libro sobre las primeras damas, que escribí en 2016, un huésped de los Clinton en la Casa Blanca relató que recordaba haber escuchado sonar el teléfono en el pasillo de la residencia del segundo piso, alrededor de la medianoche. Clinton contestó y, después de un momento, se dejó caer sobre una silla, gritó "¡mierda!", y colgó el teléfono de un golpe. Clinton se recompuso y siguió atendiendo a sus invitados hasta bien entrada la madrugada, como si nada hubiera ocurrido.

A la mañana siguiente, los huéspedes (durante la presidencia de Clinton siempre había huéspedes) se levantaron y se dirigieron al solárium, para desayunar tranquilamente y disfrutar la vista panorámica del monumento a Washington y el Mall. En una mesa estaban el Washington Post, el New York Times y el Wall Street Journal y los invitados se dieron cuenta de lo que había perturbado al presidente: Paula Jones acababa de presentar una denuncia contra el presidente por haberle hecho insinuaciones sexuales indebidas cuando trabajaba para él en el gobierno de Arkansas.

A diferencia de Jackie, Hillary Clinton no tuvo más remedio que abordar muy públicamente las indiscreciones de su esposo. Al igual que Pat Nixon durante el escándalo del Watergate, Hillary dejó de leer los periódicos en el punto más álgido del escándalo y culpó a los demás, en este caso a los republicanos, de tratar de acabar con su esposo. "Tomó una decisión que le funcionaba", cuenta Thomases. "Para ella era importante conservar su matrimonio". Shirley Sagawa, quien trabajó como asesora en política interna y jefa de personal de Hillary cuando fue primera dama, dijo que Monica Lewinsky había sido "una distracción terrible" y que los amigos más cercanos de Hillary "estaban muy enojados en ese momento. Fue una época muy complicada y ella lidió con ello con mucha gracia".

Dentro de la residencia, reinaba el dolor. Hillary había pasado por esto antes y coreografió cuidadosamente los movimientos de cámara durante su primera entrevista para el programa 60 Minutes, en 1992. Estaba sentada al lado de su esposo, a quien le hicieron preguntas difíciles sobre un supuesto romance de 12 años con Gennifer Flowers. Sin embargo, lo que llamó la atención en la entrevista no fue nada de lo que él dijo, sino que Hillary se salió del guion y contestó: "No estoy aquí sentada como si fuera una mujercita apoyando a su esposo, como Tammy Wynette". Sabía que la engañaba, pero no estaba dispuesta a permitir que eso fuera obstáculo para ganar la presidencia.

Al igual que los Roosevelt, la alianza política y el afecto profundo mantuvo juntos a los Clinton. Pasó lo mismo con los Kennedy. Una semana después de su décimo aniversario, Jackie le escribió una carta a su amigo Charley Bartlett, quien los había presentado. Le dijo que sabía que Jack habría estado feliz de no casarse, pero que sin él, su vida habría sido "un basurero y lo habría sabido todo el tiempo".

Aún está por verse si el lazo entre los Trump es tan fuerte.

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