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OPINIÓN: ¿Macron tomará las riendas en Siria?

El presidente francés no ha perdido la esperanza de encontrar una solución diplomática, opina David A. Andelman.

Nota del editor: David A. Andelman es investigador visitante del Centro para la Seguridad Nacional de la Escuela Fordham de Derecho y director de su Red Lines Project. También colabora con CNN y escribe artículos para el diario estadounidense Usa Today. Escribió el libro A Shattered Peace: Versailles 1919 and the Price We Pay Today. Fue corresponsal extranjero del New York Times y corresponsal de CBS News en Asia y Europa. Síguelo en Twitter como @DavidAndelman . Las opiniones en esta columna pertenecen exclusivamente al autor.

PARÍS (CNN) — Es probable que haya un nuevo alguacil en el pueblo… es decir, en Siria y las regiones circundantes de Medio Oriente. Y no es Estados Unidos ni Donald Trump. Es el amigo principal de Trump en Europa: el presidente de Francia, Emmanuel Macron. A lo largo de las pasadas 24 horas, un intercambio extraño de mensajes ha llevado al inesperado escenario de que Macron, de 40 años, asuma el liderazgo que por muchos años correspondió a los líderes de Estados Unidos.

Parece que lo último que Trump y Macron quieren es contaminar la amistad extraña que han logrado entablar y gracias a la cual el presidente de Francia será el primer líder mundial invitado a hacer una visita de Estado a la Casa Blanca (con una cena en Mount Vernon, nada más y nada menos).

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No fue fácil ver a Trump, de 71 años, quien se ve como el líder indiscutible del mundo libre, tolerar que lo sermonearan ni mucho menos aceptar las exigencias de un presidente en su primer año de mandato, de casi la mitad de su edad, de un país mucho más chico que Estados Unidos. Por eso fue un tanto sorprendente que Macron se dirigiera al público francés el domingo 15 de abril para decirles que "hace 10 días, el presidente Trump dijo que 'Estados Unidos debería retirarse de Siria'. Lo convencimos de que era necesario que se quedara".

Pero entonces, en cuestión de horas, la Casa Blanca respondió diciendo que Trump no había cambiado de opinión y que aún quería retirarse. La pelota estaba de nuevo en la cancha de Macron y tal vez no conoce a Donald Trump tan bien como quisiera. Fuera de que lo convencieran de no despedir a Robert Mueller, no es fácil recordar cuándo fue la última vez que alguien, fuera de su familia inmediata, haya podido persuadir a Trump de hacer algo serio, ya no digamos lo correcto.

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Pero entonces, Macron tomó la iniciativa rápidamente. "La Casa Blanca tiene razón en recordar que la acción militar es contra [ISIS] y que terminará el día en que la guerra [contra ISIS] haya terminado. Francia tiene la misma postura", aclaró el líder francés el lunes 16 de abril . "Nuestra responsabilidad va más allá de la lucha contra Daesh [ISIS]; es una responsabilidad humana en el terreno y una responsabilidad a largo plazo para construir la paz".

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El viernes 13 de abril, Trump dijo que Estados Unidos "está listo para sostener esta reacción hasta que el régimen sirio deje de usar agentes químicos prohibidos". Parte de la razón por la que Trump está dispuesto a aliarse con Francia y Reino Unido en este ataque en Siria, con lo que se pospondría cualquier retiro inmediato, podría ser el deseo de superar los actos de su predecesor, como ha demostrado en varias ocasiones: actuar con más decisión, más directamente, más valientemente, más virilmente.

Barack Obama dio marcha atrás a sus represalias en este mismo tema. En agosto de 2013, Obama marcó el límite al dictador sirio, Bachar al Asad, por el uso de armas químicas contra su propio pueblo. Luego, cuando al Asad usó dichas armas, y cuando el entonces presidente de Francia, François Hollande, se aprestaba a aliarse con Estados Unidos para emprender un ataque en represalia, Obama se echó atrás . Para no manchar su reputación, Obama aceptó la propuesta que Rusia le hizo a al Asad de retirar o destruir todas sus armas químicas para mediados de 2014.

Con esa propuesta, lo único que se logró fue consolidar el control de Putin sobre al Asad y asegurar que al Asad cumpla su objetivo de mantener la capacidad de desarrollo de armas químicas a largo plazo.

nullMacron no ha perdido la esperanza de encontrar una solución diplomática. A diferencia de Trump, cuyos problemas con Rusia son de origen y están enterrados bajo el escepticismo por la intervención del Kremlin en su triunfo electoral y su legitimidad como presidente, Macron ha logrado mantener algo parecido a una relación con Vladimir Putin.

Los asesores de Macron revelaron que el presidente de Francia había hablado por teléfono con Putin unas horas antes del ataque y le dijo al líder ruso : "Creo que cruzaron mi línea roja". La agencia noticiosa rusa Tass confirmó el domingo que Macron no ha hecho cambios a su plan de visitar a Putin en San Petersburgo en mayo, unas semanas después de su viaje a Washington.

Entonces ¿qué le queda a Trump ahora que vuelve la calma tras una aparente represalia limitada ante el más reciente ataque químico de al Asad? De alguna manera, Trump tiene que encontrar la forma de reafirmar su liderazgo en una cuestión que ha consumido a los tres últimos presidentes de Estados Unidos, cuando menos. Lo esencial es la misión de erradicar a ISIS, que aparentemente se ha logrado en gran medida, al menos en sus bastiones sirios.

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Pero de igual forma, hay que encontrar una solución para el problema más complejo de que Siria siga en manos de un carnicero que dio rienda suelta a sus aliados rusos y a su vecino, Irán, para ampliar su peligrosa huella en el corazón de Medio Oriente. Parece que Trump está dispuesto a dejar esto en manos de sus aliados y amigos, incluido Francia.

Tal vez a Trump le convenga controlar su ego y dejar que los franceses tomen la batuta y acepten el reconocimiento de haber logrado cierto compromiso. Parece que la estrategia a la que Obama recurrió hace cinco años no fue la solución correcta.

Es difícil imaginar cómo será ese compromiso hoy, en medio de la guerra y la destrucción. Pero si al menos unas de las partes pueden entablar un diálogo, vale la pena intentarlo. De igual forma, si Estados Unidos se retira precipitadamente de Siria, se daría la impresión equivocada. Tal vez durante su visita, la semana próxima, Emmanuel Macron pueda persuadir a su amigo Donald Trump de adoptar un enfoque más integral: mantener la presencia estadounidense, buscar un compromiso y una negociación e ir un paso más allá para moderar sus tuits en beneficio de una estrategia final viable.

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